Héroe caído (pensamiento #8)

martes, 14 de noviembre de 2017

¿No va a venir por mi, verdad? Seguro que se ha cansado de buscarme, de tener que ser siempre quien tire de las riendas en todo. 

¿No va a salvarme, verdad? Sí, sé que la que se tiene que salvar soy yo pero los malvados nunca quieren que el bien triunfe. 

En mí hay un héroe y un villano. Por desgracia, el primero no lucha sin un aliciente, sin un motivo que lo lleve al momento que más ansía. Al final de mi trayecto no veo nada más que oscuridad. 

Me estoy ahogando lentamente en mi interior, en un mar de lágrimas de las que no consigo salir. Me hundo y lo hago sola sin nadie quien me acompañe, sin nadie que me diga que no pasará nada. 

Lo siento pero mi héroe interior se ha rendido, no le apetece ganar. Ya no le interesa... Porque sí, no es que no pueda salvarse por sí solo. Lo que ocurre es que no quiere hacerlo. 

Total, ¿quién se preocupará por él cuando ya no esté? ¿Quién le tenderá una cuerda en el último instante para que tire y pueda salir? Eso suele ocurrir en la ficción pero en la realidad no hay ni cuerda ni compañero de viaje. 

A nadie le importa. Nadie se acordará de ese pequeño valiente que lo intentó con todas sus ganas, aunque no viese la razón por la cual seguir adelante. Nadie verá lo que hizo, lo que sufrió y lo que lloró. Lo único que verán será la oscuridad que invade todo lo que antes había pertenecido al héroe caído.