Mi chaqueta

sábado, 16 de febrero de 2013

Era un catorce de febrero a las seis de la tarde, la música sonaba mientras  los  grupos de adolecentes bailaban  alocadamente. No se permitía alcohol en aquella fiesta de instituto pero, como siempre, el macarra del insti había echado unas gotas de aquel licor prohibido en el ponche y todos estaban a mitad de camino de llegar a la borrachera o como ellos dicen estaban “contentos”. Todos lo estaban menos nosotros tres.

Ella saltaba al ritmo de la música, su vestido rojo la acompañaba en aquella forma de bailar, al igual que mi chaqueta que reposaba en sus hombros, le quedaba bien. Yo la miraba con esa cara que solo se me pone cuando la veo a ella. Mi amigo saltaba también al ritmo de la música, riéndose con ella y gritando.  Después de un rato yo me uní a ellos.  Estábamos felices y aquella canción nos animó aun más. Pero al acabar pusieron una romántica e instantáneamente todas las parejas se juntaron y empezaron a bailar pegados, nosotros tres nos miramos.

-¿Pero qué mierda de música es esa? ¡Estamos aquí para divertirnos!- grito ella al chico que cambiaba las canciones.

Un profesor la miró con una mirada de desaprobación y ella, como siempre, reía.  Nos alejamos de la pista de baile esperando nuestra oportunidad para volver a ella.

-¿Os he dicho ya que odio San Valentín?- mi amigo y yo la miramos  y ella nos dedicó una sonrisa- En serio, solo es un día más. ¿Por qué hoy es diferente?  ¿No se supone que tenemos que mostrarle el amor que sentimos hacia nuestra pareja todos los días?

Mi amigo asintió apoyando lo que acababa de decir ella y después de pensar  habló.

-Es cierto, pero hoy es el día de los enamorados… es decir, que hoy es el día perfecto para declararse a alguien ¿no crees, Edward?


Yo los miré sin saber que decir, estaba de acuerdo con mi amigo pero no podía decirlo delante de
ella. De repente, cuando me disponía a decir algo sobre el tema, la música cambió dejando paso a una canción movida, de esas que tanto nos gustan, y sin dudarlo mis dos amigos se fueron a bailar, yo les dije que iría enseguida. Y allí me quedé, mirando como lo más hermoso que había visto nunca bailaba sin parar, dando saltos y pareciendo estar más “contenta” que todos lo que estaban en la sala. ‹‹Hoy es el día perfecto para declararse a alguien ¿no crees, Edward?›› Las palabras de mi amigo resonaban en mi cabeza. Él sabía lo que me pasaba con ella y por eso había dicho esas palabras, él creía que aquel momento era perfecto y es cierto, es el día perfecto para declararse. Así que sin pensarlo ni un segundo más me acerque a ella. A la chica de rojo que, a pesar del calor que hacía allí dentro, aun llevaba mi chaqueta puesta. 

5 canciones:

Génesis García dijo...

me ha gustado mucho sobre todo las imagenes de esa pelicula*-*

Lidia dijo...

Ya me imaginaba que os gustarían las imágenes. De echo cuando escribí el relato no se me iba de la cabeza estos personajes (no sé porque) y por eso las puse :)

Zoe Martinez dijo...

me encanta!!!
sabes, me estoy leyendo ahora mismo el libro

Besitos :D

Cynthia CS dijo...

*_* Tú siempre poniendo esas últimas frases que hacen que te sorprendas

Lidia dijo...

gurú, gurú! que mona eres hija^^ te respondo ya a los otros coments en este. Si es que me sacas una sonrisa si o si :D

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