El torero

lunes, 29 de abril de 2013

Escucha todo lo que la gente está formando allí dentro, están esperando, esperándolo a él. Un hombre normal y corriente que en estos momentos se está poniendo más nervioso, a cada segundo que pasa más cerca está de entrar allí con toda esa gente ruidosa.

-Vamos tienes que salir ya.

-Voy- el hombre se acercó a la puerta esperando a que la abrieran.

Y la puerta se abrió dejando entrar los gritos que decían su nombre artístico: “Mataor, Mataor. Él entró y los gritos fueron en aumento. La plaza estaba tan limpia como siempre y un joven con ropas parecidas a las de él se acercaba corriendo para darle el capote.

-Gracias- murmuró, se quitó el sombrero e hizo una reverencia delante de todos para darles las gracias por los vítores.   

De pronto todos callaron y miraron a otro lado, miraron la puerta que poco a poco se abría, dejando ver a una autentica bestia que entró en la plaza y dio una vuelta de reconocimiento.

La gente estaba entusiasmada, aquel ejemplar era el toro más bravo de todos los que el Mataor había conocido en toda su carrera profesional como torero.  El toro había corrido en San Fermín y había matado ya a nada más y nada menos que a cuatro personas.

El toro se puso en frente de él, viendo al Mataor como una amenaza y así lo era. Dio varias patadas con su pata trasera al duro suelo y corrió hacia su oponente quien lo esquivó pasando el capote por encima de su cuerpo oscuro.

-¡Ole!- vitorearon todos al unísono.

Él seguía con los ojos fijos en aquel animal. Y, sin apartar la vista de él, se acercó a un compañero para que le pasaran las banderillas. El toro volvió a acercarse a él y “ole” una banderilla reposaba ya en el lomo del toro. Esta vez, algo más confiando, el Mataor puso una rodilla en el suelo como si intentara pedirle matrimonio al toro, y… “ole” otra banderilla se clavó en el lomo del toro. Esta vez aquella causó más efecto que la anterior ya que empezó a salir un hilo de sangre roja del animal que manchó la arena recién limpiada.


El toro parecía ya algo cansado, las heridas se abrían y el animal se desangraba lentamente, respiraba ya con dificultad pero en su mirada no había ni una pizca de cobardía, estaba dispuesto a seguir luchando con aquella bestia que, sin ningún motivo, lo había atacado.

El torero sintió la espada en el capote; “llegó el momento” pensó. Y sin esperar más sacó su espada y la puso a la altura de los ojos y contempló al toro. De repente la espada le empezó a temblar, había algo en la mirada de aquel toro que le hizo dudar, sin previo aviso se le había quitado las ganas de matar a aquel pobre animal que no había hecho nada para merecerse estar allí. El torero cerró los ojos y esperó, tras varios segundos agitó el capote y llamó al toro “hey”

Abrió los ojos, la luz del día se filtraba por la ventana del hospital privado y él estaba tumbado en su cama reservada exclusivamente para él.

-¿Cómo se encuentra?- dijo inmediatamente el muchacho que horas antes le había entregado su capote.
-¿Y el toro?- dijo él sin más rodeo.

-Lo van a sacrificar esta misma tarde.

-Escúchame- el Mataor le hizo unas señas para que se acercara- Quiero que me entreguen a ese toro ¿entiendes? Quiero que lo pongan en mi finca.

-Pero, señor, eso es una locura.

-Ya me has oído. ¡Oh! Y no te olvides de darles la noticia a los de la prensa.

-Y… y… ¿qué noticia es esa?- dijo el muchacho con miedo de la respuesta.

-Que el grandísimo Mataor, ese que la prensa pone como a un héroe en el ruedo, se retira.

El joven se quedó unos segundos  en la puerta, asustado por aquella noticia pero tras mirar una vez más a su ídolo salió corriendo hacia la calle.

Ya era hora de que el Mataor se retirara, al fin y al cabo una animal le había enseñado más cosas que los mismos humanos, aquellos que dicen ser bondadosos y respetuosos pero que en realidad son todos unos toreros matando a víctimas inocentes simplemente por diversión.

Sí, aquel toro le había enseñado mucho más en solo media hora que unos miles de humanos en toda su vida.

2 canciones:

Annie dijo...

chica, sabes, este es creo mi primer comentario, y laverdad es que me sienta un poco mal que sea ahora mi primer comentario ya que tu me apoyaste y comentaste desde que empecé.
Que sepas que aunque no comente casi nunca me leo todos tus relatos, y cada relato es mejor que el anterior, cada palabra de tus relatos tienes sentido.
En resumen: escribes maravillosamente bien, son relatos preciosos y cuantas con mi apoyo aunque (yo) sea algo mas discreta.

Lidia dijo...

Ya sabes lo que se dice: más vale tarde que nunca jajaja
Y si te lo preguntas la verdad es que tu comentario ha logrado sacarme una sonrisa y de las de verdad (bueno cuando veo en mi correo que tengo un comentario me hace muy feliz)
Siempre he creído que todos merecemos una oportunidad en este mundo de blogger y si comento en tu blog y me leo las entradas es porque me gusta :)
Gracias por comentar :D
Bersoos!^^

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