Mañanas de café

jueves, 11 de julio de 2013

Estaba sentado mirando hacia la ventana, tomando un café como cada día hacía antes de ir al trabajo. Posó su vista en el reloj, las siete y media… Justo en ese momento sonó el timbrecito que indicaba que un nuevo cliente entraba. 

Se giró bruscamente y puso sus ojos sobre la persona que acababa de entrar, su sonrisa se iluminó. Era ella, hoy llevaba un estupendo vestido veraniego decorado con flores de toda clase de colores suaves, un sombrerito de paja reposaba en su cabeza pero se lo quitó nada más entrar dejando al descubierto su hermoso cabello dorado. La chica miró la cafetería y él, rojo como un tomate por estar observándola, se giró y volvió a centrarse en su café, como si fuese lo más interesante del mundo. 

Lo cierto que aquella cafetería no era una de sus preferidas pero siempre iba allí porque ella desayunaba allí, siempre a las siete y media de la mañana, y él la esperaba impaciente por verla un día más, impaciente por saber la ropa que llevaría, impaciente por verla pedir al camarero su plato diario y su taza de chocolate.  


...

Subió a la bicicleta y antes de marcharse miró el reloj, llegaría tarde. Suspiró y empezó a pedalear con fuerza mientras su vestido veraniego volaba con el viento y su sombrero exigía escapar y correr libre por el aire. Mientras con una mano agarraba el manillar con la otra trataba de que su sombrero no volase. 

Por fin llegó, la cafetería más bonita del mundo, al menos para ella. Un lugar simple y acogedor. Abrió la puerta y la leve campana la recibió como cada mañana. Las paredes seguían decoradas con aquel papel que acompañaba a la perfección al suelo de madera algo antiguo.

Echó una mirada rápida y allí estaba, sentado en la misma mesa, él.  Tomando su café solo como siempre, ese día llevaba una camisa roja y blanca de cuadros que sinceramente a ella le encantaba, ya le había visto con una camiseta parecida pero de distinto color, los pantalones vaqueros perfectamente nuevos y esos zapatos marrón claro.

Se puso en su sitio, frente la barra de una suave madera y le pidió al camarero, que ya lo conocía de tantas veces, lo mismo de siempre; un chocolate y un sándwich mixto.  “¿Tan solo eso? Debes comer más” le decía siempre el camarero a lo que ella respondía “Ya sabes que estoy a dieta” y tras compartir ese chiste de todos los días el camarero se perdió tras la puerta de la cocina. 

Ella esperaba mientras hacia una especie de música, chocando sus uñas finas y perfectamente decoradas contra la madera de la barra. Su otra mano aguantaba su cabeza, esta estaba tan llena de fantasías y sueños que sola no lograba mantenerse. 

Él la miraba desde su sitio, tratando de beber poco a poco el café, de hacerlo eterno entre sus labios mientras observaba a la estupenda chica que jugaba con su mano y con su cabello de oro. 
Era demasiado tímido para acercarse a ella y preguntarle tan siquiera su nombre. Además, él no merecía a una chica tan hermosa como ella, al menos eso era lo que él pensaba. 
Desgraciadamente el café se acabó y, como escusa para quedarse más allí, pidió algo para comer, le daba igual, de todas maneras no tenía hambre. 

Ella apuró su taza y pagó la cuenta. Tanto mirar a aquel chico le había hecho perder el tiempo y  si no empezaba a correr llegaría, nuevamente, tarde al trabajo. 

El chico vio como la joven empezaba a recoger sus cosas con rapidez, si al menos supiese algo de ella, comprobaría que su atracción hacia ella era real…  Observó como ella se acercaba rápidamente a la puerta pero se paró en seco y él sonrió. 

-Elisabeth- dijo el camarero apresurándose antes de que se fuera. Ella se giró y le miró con impaciencia- Te olvidas las llaves. 

La chica comenzó a ponerse roja, recogió las llaves y esta vez se fue montada en su bicicleta. 

Elisabeth, que nombre tan hermosa para una chica como ella” y con ese pensamiento recogió sus cosas y se fue derecho hacia su trabajo, más feliz de lo que jamás pensó estar. 

0 canciones:

Publicar un comentario

Deja tu comentario. Será todo un placer ver tu opinión y lograrás sacarme una sonrisa. Pero recuerda, siempre con respeto por todos incluyéndome a mí, si quieres hacer alguna critica, adelante pero siempre con educación :)