Pensamiento #1

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Y el año pasó. 
Y todas sus esperanzas volaron con él.

A little bit longer

domingo, 28 de diciembre de 2014

Seguía existiendo algo que le faltaba, algo que no tenía o algo que le sobraba. Sabía que la felicidad no se podía conseguir así de fácil.

¿Por qué era todo tan complicado? ¿Por qué se tenía que exigir tanto? Nunca era lo suficientemente buena. Nunca daba la talla. Pensaba que no se merecía lo que tenía.

Se preocupaba por los demás antes que por su bienestar y siempre creía que era egoísta por obligar a las personas a estar a su lado. ¿Y si no hacía feliz a sus seres queridos?

No podía parar de echarse en cara las cosas que hacía y las que no: "¿Por qué no has dicho esto en vez de aquello?" "¿Por qué has hecho semejante tontería? Deberías haber hecho lo que cualquier persona en tu misma situación hubiese hecho"

Ni siquiera estaba feliz consigo misma, ¿cómo lo iba a estar con los demás?

Los meses pasaron

viernes, 12 de diciembre de 2014

Y diciembre llegó. Tan triste, tan frío y solitario pero a la vez lleno de recuerdos cálidos que hacía acordarse de tiempos pasados... Épocas felices en donde no había preocupaciones algunas, donde las risas inundaban los pasillos, los villancicos adornaban las calles, el olor de los dulces impregnaban las fosas nasales. 

La nieve caía y los niños jugaban sin ningún miedo en las calles. Los adultos se comportaban como auténticos críos y las castañas se asaban a fuego lento. La tienda de chocolate de la esquina era la auténtica atracción  en aquellas fechas. La gente se pegaba al escaparate y observaban cómo el chocolate fundido caía desde una fuente de metal. La boca se hacía agua.

Ella se paró enfrente de aquella tienda; con aquel color marrón y aquellas letras en grande que indicaban que no era un sueño y que lo que había dentro era real. Sonrió al ver cómo un niño recibía su caja de bombones y saltaba de un lado a otro, deseando llegar a casa para poder saborear aquel dulce manjar.

─¿Quieres?─ su voz la sobresaltó, sabía que estaba con ella pero no había pensado que hablase mientras ella soñaba con poner su boca bajo la fuente─Venga, pide y yo te lo compro. 

─N-no─ ella siempre tan tímida, la hacía sonreír. Habían pasado meses juntos y aun se sonrojaba al notar la presencia del chico cerca─Solo estaba mirando... 

─Venga, no seas tonta. Entremos y te compraré lo que más te apetezca─dijo con una sonrisa de oreja a oreja y arrastrando a la chica para que entrase en la tienda junto a él. 

La dependienta los recibió con una sonrisa. Siempre era agradable ver gente entrando a su pequeño local y encima después de hacerse tan famoso. Esta vez era una pareja de enamorados, recién emparejados supuso. 

─¿Chocolate blanco?─ella negó, con la cabeza gacha casi como una niña asustada─¿Chocolate con leche? 

Si no llega a ser por el chico, la dependienta no hubiese sabido que ella había asentido con la cabeza. Les mostró los diferentes tipos de bombones que tenía y dejó que ellos eligiesen. El cliente siempre tenía la razón y había que dedicarle un tiempo especial y más en aquellas fechas. 

─Venga, come─dijo después de que saliesen de la tienda─. No he comprado esa caja de bombones en vano. 

─Es que no quiero comer. Es demasiado perfecta para estropearla. Es sumamente bonita y no quiero tirarla después a la basura. 

Él rió. No cabía ninguna duda, era única, sumamente única. La quería, la amaba, la necesitaba. No recordaba cómo era su vida antes de que ella entrase en ella. Ni quería recordarlo. Simplemente era una de esas cosas que aparecían de la nada y revolvían tu vida entera. 

─Te quiero. 

Sabía que nunca se lo había dicho. Era consciente de que posiblemente ella se asustara, quizás no le respondiese pero valía la pena arriesgarse. Debía saberlo, lo había estado guardando durante meses y ya no podía acallarlo más. Ese sería el primero de muchos te quieros...

Era increíble que aquello le sonase tan cercano. Parecía que habían pasado días. El intenso dolor aun ocupaba su corazón. ¿Qué había hecho mal? ¿No era lo suficientemente bueno para ella? Creía que todo iba perfecto y sin embargo, todo era un desastre... 

Y diciembre volvía para atormentarle. Con sus risas en el aire, sus mantecados y sus villancicos. Pero sobre todo, lograba que volviese la imagen de ella. Ella bajo la nieve. Ella con sus mejillas sonrojadas debido a algo que posiblemente él hubiese dicho. Ella y su risa, tan angelical, tan perfecta. Ella y solo ella. ¿Por qué tuvo que desaparecer justo cuando acababa diciembre? 
I love it so much *-*

A mi manera ~ La bailarina y mi ventana (Parte 5)

lunes, 1 de diciembre de 2014

El olor a humo y el ruido de una alarma logró despertarnos. Seguíamos en la sala de baile. La joven se incorporó,  miró hacia la puerta y gritó asustada. Me ayudó a levantarme e intentamos pensar en posibles salidas. Fue en ese instante cuando vi el papel pegado en la ventana, me acerqué y lo intenté leer en la oscuridad.

Esto es por meteros con el pez que no debíais” ese estúpido pez gordo… Solo quería mi muerte porque yo sabía cosas que lo podrían meter entre rejas pero ¿por qué quería acabar también con su hija? No había tiempo para pensar en aquello.

Intentamos escapar pero las llamas ya subían por las escaleras. Solo quedaba una única salida pero era bastante peligroso. Nos acercamos hasta el ascensor y negué con la cabeza. Demasiado para intentarlo siquiera. Tosí varias veces y me apoyé en la pared para no perder el equilibrio. No había salvación para mí pero ella aun tenía una oportunidad.

-¡Corre, sálvate!-grité tapándome la boca para que el humo no entrase por mi garganta.

-No. No te pienso dejar aquí solo. O nos salvamos los dos o morimos juntos. 


Ella tenía valor. Me emocioné al oír sus palabras y le correspondí al abrazo que me dio. Había decidido, ella había decidido y no podía cambiar de opinión. Intenté persuadirla, convencerla de que me dejase allí de que se salvase. Aun tenía mucha vida por delante y podía vivirla feliz pero ella aseguraba que no sería feliz ahora que me había conocido y que la mataría el hecho de volver a sentirme cerca.

Las llamas se acercaban cada vez más y nos rodeaban, asfixiándonos, dejándonos sin una pizca de aire limpio que poder respirar.

Antes de quedarse dormida sobre mi pecho, me enseñó un colgante en forma de estrella que le había regalado su tío antes de partir de la guerra. Se lo quitó y me lo entregó. Según pude oír, deseaba que lo guardase yo, que me lo llevase al sitio al que nos dirigíamos para poder encontrarla en la otra vida.

-Te amo, mi hermosa bailarina. Jamás lo olvides- dije besando su cabeza siendo consciente de que ya se había ido para siempre. Esperé allí, rodeado de llamas a que el dulce sueño también me llevase consigo y me reuniese con mi querida Amira.


La academia de baile había quedado destruida. El fuego había arrasado con todo a su paso. Los bomberos habían tardado demasiado en llegar y no pudieron salvar a las dos personas que se hallaban dentro. Aunque ignoraban que hubiese alguien en la academia.

 Fue una de las bomberas quien los encontró. Dos cuerpos totalmente calcinados e irreconocibles se encontraban abrazados. Algo llamó su atención y la extrañó enormemente. Un colgante de plata con forma de estrella colgaba sobre el cuello de uno de los cuerpos. Estaba totalmente intacto y brillaba de una forma poco usual.


La noticia corrió por toda la ciudad y no tardaron en crearse leyendas sobre lo ocurrido. ¨Los amantes de los ángeles¨, los habían llamado.  Nadie hablaba de quién había podido empezar el incendio pero no paraban de comentaban el extraño collar que había sobrevivido a tal prueba. Una prueba de amor puro que no había sucumbido a la tentación de los infiernos. 

A mi manera ~ La bailarina y mi ventana (Parte 4)

domingo, 30 de noviembre de 2014

Ella me miraba. Era consciente de ello. Me miraba y no podía apartar sus ojos de ahí, de ese enorme hueco que tenía como pierna. Estaba avergonzado. Desde la guerra todas las mujeres me habían escudriñado de aquella manera pero esta vez había algo diferente en su mirada.

-¿Estuviste con mi tío en la guerra?- asentí lentamente.- ¿Le viste…m-morir?

-Amira- dije acercándome a ella, acariciando sus suaves hombros- No hablemos de eso ahora.

-¿Cómo te hiciste eso?- preguntó, ignorando mi petición y señalando lo que en un pasado había sido mi pierna izquierda.

-La guerra. Me la cortaron… Las enfermeras hicieron un buen trabajo- me limité a contestar aquellas pequeñas frases.

Ella sonrió tristemente. Siempre había odiado esa mirada pero la suya me derretía por dentro. Un ángel sentía pena por mí, se lamentaba de lo que me había pasado y de que me hubiesen enviado a una guerra de la que no debería haber sido partícipe.    

Mi visa bajó desde sus ojos hasta sus labios. Parecían tan jugosos, tan suaves, tan apetecibles… Deseaba rozarlos con mis propios labios, quería absorber su aroma, quería dejarla, y quedarme, sin aliento. Pareció que ella leyó mis pensamientos ya que se puso de puntillas, como solo una bailarina sabe hacerlo, y tocó mis labios unos segundos. Se iba a separar pero yo se lo impedí, no podía dejarme probar la miel y quitármela sin saborearla de verdad. Rodeé su fina cintura con mis brazos y la pegué todo lo posible a mí. Mi cuerpo tembló al saberla bajo mi control. Tener a una mujer tan cerca jamás me había excitado tanto.

Ella no lo pensó dos veces y se deshizo de mi camiseta, la cual se perdió en alguna parte de la oscura sala. Sin miedo alguno, tocó todas y cada una de mis cicatrices de guerras. La dejé hacer, nunca se habían interesado de esa manera, siempre se habían alejado al ver mi no-pierna pero ella, como era de esperar, era diferente.

Siguió con las caricias y yo la imité, retirando con cuidado su maya y dejándola en ropa interior. Me sentí de nuevo avergonzado. Su cuerpo era perfecto, una escultura acabada y preciosa mientras que el mío tenía más de una imperfección. Todo en mí era desagradable pero ella parecía no verlo, me observaba como si fuese una auténtica obra de arte.

Me tumbó con mucho cuidado sobre el frío suelo. Lo cierto era que sin mi bastón no hubiese aguantado mucho más de pie. Se sentí encima de mí y volvió a besarme como solo ella lo sabía hacer. Me retiró el pantalón y se quedó contemplando mi pierna izquierda, incluso se atrevió a tocarla sin ningún temor. Suspiré  y cerré los ojos, si ella no era el amor de mi vida, no quería vivir en este mundo…

Nos olvidamos de todo y de todos. Nos entregamos a nosotros, a nuestros sentimientos que aun no habían sido dichos en voz alta. La sala de baile se impregnó de nuestro absurdo y maravilloso amor, el silencio solo era roto por nuestros suspiros y la noche nos acompañaba ofreciéndonos, en ocasiones, su mejor melodía.

Volví mi vista hacia ella y me sonrió. Sin duda, era la mejor noche de mi larga y dolorosa vida. Estaba en paz con el mundo y, por una vez, el mundo estaba en paz conmigo.

-Era amigo de tu tío, ¿sabes?- le susurré, sabía que no era el momento idóneo pero necesitaba saberlo- Me había hablado tanto de ti que me parecías demasiado perfecta para ser real. Éramos veinticinco en aquel ejército nuevo que mandaron para nada y todos hablamos de lo que dejábamos atrás…

Ahora todo encajaba en mi mente. Había estado planeado desde un principio . Si no hubiese ido a la guerra, si no hubiese conocido a su tía… hubiera tenido mi pierna y un montón de mujeres que no me satisficieran pero no la tendría a ella y aquello era mil veces mejor que recuperar la parte de mi cuerpo que me faltaba.

-Veintitrés soldados volvieron sanos y salvos a casa. Uno jamás volvió y el otro… volvió solo a medias.

-Eres perfecto tal y como eres. Acéptalo ya- susurró recostándose sobre mi pecho.

A mi manera ~ La bailarina y mi ventana (Parte 3)

sábado, 29 de noviembre de 2014

Llegaba puntual, como siempre, aun así subió las escaleras a paso ligero. Tenía que verle, la clase le daba igual. En un principio, lo que la animaba a ir a ballet era esa sensación de alegría, el dolor se iba y se sentía una joven feliz por unos segundos. Pero ahora lo que la impulsaba a bailar era que él estuviese allí, mirándola. Bailaba para él, desnudaba su corazón y se lo entregaba durante el tiempo que bailaba. Desde el primer momento que le vio en la ventana, contemplando el mundo que él tenía bajo sus pies, supo que sería alguien importante en su vida.


Cuando pisó la clase, su sonrisa desapareció de su rostro. Él no estaba allí, solo había un papel pegado a la ventana. “Cierra los ojos y baila, porque bailar lo arregla todo (incluso mi ausencia)” Sonrió al leerlo, al parecer hoy no podría estar con ella pero bailaría como si la  observara y esperaba poder llegar hasta donde él estuviera  y hacerle sentir lo que ella sentía.


La clase terminó, se le hizo sumamente eterna. Volvió a mirar la ventana, seguía sin aparecer… Suspiró y bajó las escaleras hasta llegar a la parada de autobús. Solo quedaban unos minutos para que el transporte llegase cuando un coche negro paró frente a ella. La ventanilla del conductor se bajó y ella pudo reconocer a uno de los trabajadores de su padre. Era extraño que la fuesen a recoger. “Él te espera” con él se refería a su padre y con espera se refería a que era mejor que se diese prisa o la castigaría de una forma horrible.

Se montó en el coche y cruzó sus brazos. No deseaba verle. Odiaba a ese hombre que le hacía llamar “padre”. Tras varios minutos, el coche se paró. Estaba justo en el edificio donde pasaba su padre las horas, porque ella sabía perfectamente que poco hacía en su trabajo…

Entró y preguntó por él. “En el sótano tres. Te espera.” Puso los ojos en blanco y se dirigió hacia el ascensor. Pulsó el botón hasta que las puertas se abrieron. La música que sonaba de fondo en aquel pequeño habitáculo, que bajaba produciéndole un leve mareo, estaba totalmente pasada de moda, una melodía que había sido olvidada años atrás.

-Por fin, Amira. Corre, ven. Tengo algo que enseñarte.- la joven siguió a su padre sin pronunciar ni una palabra y sin cambiar su expresión que mataría a cualquiera si pudiese- ¿Te acuerdas de aquellos veinticinco soldados que envié a la guerra?

¿Cómo no acordarse? Uno de ellos era su tío, el ser que ella más adoraba en ese planeta y al que le hubiese gustado llamar papá. Ahora, por culpa de ese canalla, estaba muerto, enterrado bajo tierra y sin posibilidad alguna de volver a hablar con ella.

-Encontré al responsable de su muerte. Mira- se detuvo ante una puerta de metal que tenía una pequeña ranura para poder observar el interior- Ahí está. Pagará por lo que hizo, mi niña.

Amira casi vomita al oír aquellas palabras. El único culpable era él… Él había mandado a esos soldados a la guerra cuando no eran necesarios, veinticinco soldados que habían sufrido para nada… Se asomó para ver al pobre que había sido torturado por su padre. Sus ojos se abrieron al ver de quién se trataba, en su garganta apareció un grito que fue lanzado casi de inmediato, sus ojos se empañaron de lágrimas. Era… era ¡Adolphe!

Comenzó a gritarle que le soltase. Preguntó una y otra vez qué le había hecho. Aporreó la puerta, gritó su nombre y amenazó a su padre. Él no hizo caso, solo repetía que se lo merecía y que si ella no se callaba acabaría junto a él. Amira no se rindió y, con todas sus fuerzas, forcejeó con su padre para conseguir la llave que liberaría a Adolphe de su cárcel.

-¿Tanto te importa ese tipo, ese capullo que mató a tu tío?

-El único que mató a mi tío fuiste tú. ¡Libérale de inmediato!

-Estás contra mí. Mi hija en mi contra…-por fin pareció comprenderlo. Permaneció unos segundos en silencio, como si pensase en algún plan malévolo- Bien, te doy dos minutos para sacarlo de aquí. Después daré la alarma y os buscarán.

El hombre le ofreció la llave y ella la cogió al vuelo, sin perder tiempo alguno. Abrió la puerta y se acercó hacia él. Le dedicó palabras de dulzura, de tranquilidad. Pasó la mano de él por sus hombros y lo carreó mientras él cojeaba hacia el ascensor.

-Por favor, ve más rápido.

-No puedo correr más, bailarina.

Ella tiró de él mientras se aproximaban a la salida. Entonces, oyó cómo le comunicaban a uno de los guardas la voz de alarma. Maldijo para sí y divisó uno de los coches que había en la salida. Era una auténtica locura pero serviría. Adolphe parecía haber entendido su idea ya que se acercó hasta el coche y sacó al hombre que había dentro de un solo empujón. Amira se adelantó a su siguiente movimiento y se sentó en el asiento del piloto.

-Deja que yo conduzca. Tu no… no puedes.

-¡Joder, Amira!- gritó mientras daba la vuelta al coche y cerraba la puerta justo en el momento en el que una mano intentaba apresarle- ¿Tienes carnet?

-Acabo de cumplir los dieciocho ¡claro que no lo tengo!- dijo arrancando el coche y alejándose de aquel lugar que tanta angustias le había traído.

A pesar de lo asustado que iba por la manera de conducir de la joven, solo podía pensar en los años que los separaban. Dieciocho… si las cuentas no le salían mal solo eran doce años. Aquello lo tranquilizó un poco, había llegado a pensar que ella tenía quince,

Aparcaron casi enfrente de la academia de baile y subieron las escaleras hasta la clase en la que ella ensayaba. Allí se quedaron, recuperando el aliento y ordenándole a sus corazones que rebajasen el ritmo de sus latidos.

A mi manera ~ La bailarina y mi ventana (Parte 2)

viernes, 28 de noviembre de 2014

Desperté cubierto en sudor. De nuevo las pesadillas invadían mi apacible sueño. Lo ocurrido en esos horribles meses me atormentaba una y otra vez hasta hacer de mi existencia algo insufrible.  Pero parecía que una pequeña cosa había cambiado, antes de despertarme donde solía acabar la maldita pesadilla, la había visto bailando en ese escenario oscuro en los que siempre nos sumergíamos cuando nuestras miradas se chocaban, al menos eso era lo que me ocurría.

Ya hacía por lo menos una semana que la observaba. Venía a las cinco, en la línea 3. Subía corriendo los escalones de la academia y aparecía en su clase con las mejillas sonrojadas por la carrera. Soltaba su mochila, me miraba, sonreía y comenzaban los calentamientos. Después, cuando la hora pasaba (¡y qué rápido acababa!), ella pedía permiso a la profesora y se quedaba un rato más y bailaba para mí. Solo para
mí. Era consciente de que yo la observaba embobado pero era demasiado inteligente y se hacía la tonta, como si no supiese de mi existencia.  Cuando daban las seis y media, recogía sus cosas, echaba una última ojeada hacia mi despacho y se marchaba a la parada del autobús, esperando que apareciese pronto.

Pero aquel día, justo cuando mis pesadillas cambiaban, algo en nuestra rutina diaria también cambió. Después de la clase, ella esperó a que todos se marchasen y, cuando estuvo completamente sola, se sentó frente al gran ventanal. Mi respiración empezó a ser irregular y mi corazón palpitaba a toda velocidad.

Sacó de su mochila una libreta, escribió algo y la pegó a la ventana. Pude leer perfectamente lo que en ella ponía “¿Disfrutas del ballet?”. Una sonrisa surcó mi rostro, ¿qué si disfrutaba…? Era mejor escribírselo, me acerqué hasta mi escritorio y busqué papeles, cualquiera me serviría.

Solo si eres tú la que baila” lo pegué contra el cristal y pude ver como su rostro se iluminaba por una milésima de segundo.

Me llamo Amira, ¿y tú?” pestañeé un par de veces y volví a leer la página hasta que reaccioné.  ¡Qué nombre! Digno de una princesa…

Mi nombre es Adolphe” cogí otro trozo de papel y volví a escribir en él “¿Por qué tanto dolor cuando bailas?” Amira frunció el ceño y después agachó la cabeza para escribir.

A veces estoy dolida porque bailo, otras veces bailo porque estoy dolida, sea como sea bailar lo arregla todo” me costó un poco leer las palabras, estaban algo emborronadas por la rapidez con la que las había escrito. No había entendido muy bien el significado de sus palabras...Iba a responderle cuando algo la sobresaltó. Al parecer había sonado el móvil en la sala y ella no tardó en cogerlo. Asintió un par de veces mientras me miraba algo angustiada y apenada. Cuando colgó, volvió a sentarse y escribió. “Me tengo que ir. ¿Mañana a la misma hora?

Contemplaba mi rostro algo desesperada por saber mi respuesta. Le sonreí, asentí con la cabeza y la vi marchar. Quedándome asomado a esa ventana que tantas veces había ignorado pero que ahora me encantaba. Ella, ella tendría unos cuantos años menos que yo pero no me preocupaba. ¿Era cosa mía o mis sentimientos eran correspondidos?

Una semana después, cuando ella se despedía de mí una vez más, mi teléfono hizo aquel sonido que tan poco me gustaba. Resoplé y miré al aparato infernal. ¿Qué querían ahora? Como fuese para preguntar cómo estaba, juraba por mi tumba que el teléfono acabaría estampado contra el suelo de la calle.

-Adolphe al habla.

-¡Hombre! Al fin lo coges, llevo toda la tarde llamando.- fruncí el ceño. Debía estar mintiendo ya que yo no había escuchado nada pero el teléfono no engañaba, había cinco llamadas perdidas.- ¿Cómo estás?

 -Estoy… ¿Cómo se supone que debo estar?

-Entiendo. Es normal, no ibas a estar genial después de la guer…

-No lo digas. Estoy bien, ¿vale? ¿Para qué has llamado?- comenté con un tono frío, ese pez gordo no sabía nada sobre lo que había sufrido.

-Quería quedar contigo mañana a las cinco. Tengo algo muy importante que decirte.

-¿A las cinco?- mi cabeza solo podía repetir una cosa “Amira”- No, no puedo. Ya tengo un compromiso.


-Pues cancélalo- su voz sonó demasiado amenazadora como para rechazarla y supe que no podría negarme a aquello.

-Está bien- dije suspirando, resignado a no ver a mi querida bailarina bailar una tarde más- Iré. Más te vale traerme un coche a la puerta de mi casa.


Tras detallarme los acuerdos para el día siguiente, colgó y yo me quedé observando la sala de baile que permanecía oscura. Imaginé una vez más a ella bailando, dando volteretas y poniéndose de puntillas. Después me imaginé que yo estaba junto a ella, sonriéndole y deleitándome con sus pasos. Imaginé que ella paraba de bailar, se acercaba a mí y me besaba, tomándome por sorpresa pero respondiendo a ese beso de buena gana. Sacudí mi cabeza para apartar aquella tentación de mi mente, no tenía ninguna posibilidad de que ocurriera algo así. 

A mi manera ~ La bailarina y mi ventana (Parte 1)

jueves, 27 de noviembre de 2014

Dicen que cuando conoces al amor de tu vida, el tiempo se para. Y tienen razón.

Estaba asomado a la ventana, oliendo el aroma que ofrecía la ciudad. Los coches pasaban a toda velocidad, algunos se detenían amablemente para dejar pasar a los peatones que habían decidido salir a la calle a disfrutar del maravilloso día que se presentaba ante nosotros.

Bueno, muchos podrían decir que no era el día más bonito del mundo. Pero, para mí, cualquier día bajo el amplio cielo era un auténtico regalo. Las nubes pasaban muy lentamente movidas por el frío viento que entraba por mi ventana, inundaba mi casa y se alejaba para inspeccionar más rincones de la ciudad.

Entonces la vi, allí estaba, bajándose del autobús de la línea 3. Se encontraba algo lejos de mi como para poder admirarla de cerca pero la contemplé lo suficiente para entender la belleza que existía en ella.

Fue en ese mismo instante, sus ojos se giraron para mirar el extremo de la calle donde se alzaba mi edificio, cuando el tiempo se paró. El viento quedó suspendido sobre la ventana, las manecillas del reloj de la cocina se pararon, los pájaros dejaron de cantar, la gente se detuvo en un paso inacabado. Todo a mi alrededor se paró pero podía sentir los latidos de mi corazón en el pecho, golpeando fuertemente, intentando salir, pidiendo a gritos estar más cerca de aquel ángel que había parecido caer directamente del cielo.

Pero ella volvió a girarse y prosiguió su camino y el mundo volvió a su eterno ruido. Debí admitir que me sentí desilusionado. Necesitaba, con extrema urgencia, saber su nombre, conocer su historia y ser parte de ella. Al menos sabía una cosa: asistía a clases de ballet. Quizás habían sido sus mallas o su mochila de deporte lo que me dio aquella certeza o tal vez el moño rubio que, tan perfecto, reposaba sobre su cabeza. Quizás, lo que me dio la pista fue verla entrar en la academia de baile que tenía justo en frente.

El corazón subió hasta mi garganta al comprender que aun quedaba una oportunidad.  Me desplacé, como mayormente pude, hasta la ventana que había en mi despacho. Desde allí había unas vistas hermosas de una de las clases de ballet…

Rogué a Dios, al Destino o a lo que fuera aquello que manejase el mundo, poder volver a ver a la joven. “Por favor, por favor, por favor” parecía un niño pequeño pidiendo por un nuevo juguete.

Abrí los ojos y mi rostro se iluminó, allí estaba otra vez. Era ella sin duda y estaba tan guapa… Era tan perfecta que supe que no era merecedor de contemplar a tal creación pero tenía el privilegio de hacerlo y no lo desperdiciaría. Había más jóvenes en la clase, pero ninguna como ella, destacaba la que más y había un aura rodeándola que te quitaba el aliento.

Sentí morir al verla bailar. Mis lágrimas acudieron rápidas a mis ojos, había tanta emoción, tanto dolor en cada simple movimiento. ¿Qué le había pasado a un ángel como aquel para poder sentir algo tan desgarrador?  Nadie, y menos ella, debía sufrir de aquella manera.

Permanecí una hora en aquella ventana, mirando cada movimiento, cada pequeño gesto que salía de su rostro. Maldije al ver que la clase había acabado y que todas empezaron a recoger. Me sorprendí al ver cómo ella se giraba y me miraba directamente a mí. Me estremecí al sentir sus intensos ojos clavándose dulcemente sobre mi ser.  El mundo volvió a parase, incluso parecía que desaparecía todo a nuestro alrededor y solo quedábamos nosotros dos, en una habitación oscuro y vacía demasiado separados como para poder tocarnos, como para poder escucharnos… 

Pensamiento #2

martes, 14 de octubre de 2014

Entonces su cabeza cayó sobre el lápiz recién afilado, que se mantenía de pie sobre la mesa. Murió en el acto y todo por quedarse dormido en aquel muermo de clase.


Si tu lo dices...

jueves, 18 de septiembre de 2014

Aquel vestido blanco se había convertido en el nuevo negro. 

El día se había nublado en menos de un segundo y ya una lluvia intensa empapaba todo su cuerpo, sus huesos y hasta su alma. Poco importaba si el barro manchaba su cara o su vestido. Nada de eso tenía la más mínima importancia. Solo lloraba. Esas lágrimas, que se confundían con la lluvia, no paraban de caer por sus sonrojadas mejillas. 

Lo había perdido todo... lo había perdido en el día que debía ser el más feliz de su vida pero en el que se había convertido en un auténtico infierno. Todos los recuerdos, todas las miradas, las risas... pasaban fugaces por su mente. Lo que más la entristecía era que ya no escucharía su voz, ni sentiría su tacto...

Sus últimas palabras para ella aun resonaban en su cabeza. Habían sido solo horas atrás. Una llamada de teléfono. Ella había sonreído al ver su nombre en la pantalla y había cogido sin tardar. 

-Solo dos horas- le dijo sin dejar que él hablase primero. 

-Lo sé...- hizo una pausa que a ella se le antojó eterna- Oye, te quiero, mi amor. 

-Yo te quiero más- pudo sentir su respiración tras el aparato. Escuchó cómo cogía aire para volver a hablar.

-Si tu lo dices...

Tras aquellas palabras él colgó. ¿Cómo sospechar que horas después él se había ido para siempre? ¿Cómo sospechar que tras aquel te quiero había un lo siento oculto?

La siguiente llamada que había recibido tras la del joven había sido dos minutos antes de salir de la habitación para dirigirse hacia el altar. Una llamada con palabras demasiado difíciles para pronunciar. "Lo acabamos de encontrar en la bañera" al principio no lo entendió "Demasiadas pastillas...demasiado alcohol

Seguía sin creerlo, seguía desesperada por escuchar su voz una vez más diciéndole que todo era una broma de muy mal gusto. ¿Por qué? ¿Tan mal estaba? ¿Había decidido perder la lucha? Debería haber compartido con ella lo que sentía en vez de dejar que hablase sobre vestidos, flores o invitados. Hablar sobre lo que sucedía y dejar de mentir con esos "estoy bien. Todo está bien

Ahora la dejaba allí. Sola. Destruida. Devastada. Dolida... Su corazón se había roto en mil pedazos y no parecía existir manera de arreglarlo. ¿Por qué? Solo a dos horas de empezar su día feliz. A dos horas de convertirse en marido y mujer. 

Solo dos malditas horas...
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Inspirado en: 
If you say so...

Losing

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Es horrible. No poder recordar nada ni a nadie. 

Los que dicen ser mis amigos, mi familia, mi novia... juran que a mi me gustaba esto y que odiaba eso otro pero no... por más que lo intente no lo recuerdo. Después de semanas sin encontrar nada familiar, sin recordar quién era, te escuché cantar. 

No entiendo por qué pero tu voz me era tan familiar, tan cálida. Las mismas notas se repetían en mi mente, el mismo tono y la misma voz. Esa que me hacían estar como en casa. 

Por favor, quiero que todo esto acabe. Quiero que el pasado se esfume y solo quede tu voz cantándome al oído una y otra vez como solías hacer. 

Les he preguntado a todo el mundo y juran que jamás te han visto conmigo, que no habían escuchado tu voz. Pero yo lo recuerdo. Tu olor en las sábanas, tu risa armoniosa, la suavidad de tu cuerpo... En el fondo sé que los otros dicen la verdad, que nunca te he conocido. Pero...

¿Cómo puedo recordar algo que nunca he vivido? 


Begin Again (Empezar otra vez)

sábado, 30 de agosto de 2014

Título original: Begin Again

Año: 2013

Director: John Carter

País: Estados Unidos

Duración: 104 minutos.

Género: Drama. Romance. Música.

Sinopsis: La pasión por la música lleva a Gretta (Keira Knightley) y a Dav (Adam Levine), novios desde el instituto, hasta Nueva York. Pero cuando él, una vez alcanzado el éxito y la fama, la abandona, ella se queda completamente desolada. Una noche, un productor de discos (Mark Ruffalo) recién despedido, la ve actuar en un bar de Manhattan y queda cautivado por su talento. Primera película en USA del director de "Once"

Opinión Personal: Quería verla. NECESITABA ver esta película. Simplemente porque era del director de Once (película de la que ya hablé en su tiempo, así que pincha y entérate de qué opiné de ella)   Pues bueno, la historia es mucho mejor, para mi gusto. Es cierto que es muy parecida a la otra y solo cambian algunas cosas pero la historia es igual.

Parece ser que el director dijo: quiero volver a hacer Once, quiero que la gente la conozca y se enamore de ella sin dudarlo. Haré la misma película, con cambios y con personajes famosos, música nueva y una peculiaridad que seguro que a todos les gustará (no sé si dijo eso pero yo imagino que sí)
¿Ese es el de Maroon 5? Lo es, lo es...


Y es cierto, nos (me) ha enamorado de nuevo, lo ha conseguido. La historia es preciosa, los personajes son buenos y la fotografía es igual de buena. La única pega que podría ponerle es que tal vez las canciones no son tan bonitas como las de Once, las cuales te enganchan de primera oída pero aun así la banda sonora enamora cuando la escuchas un par de veces.  

¿Qué más puedo decir si la película habla por si sola? Creo que todos deberían verla. No sé, es algo diferente (diferente cuando las comparamos con otras pelis y no cuando la comparamos con Once). Ni es empalagosa ni es nada de eso.
Me gustó mucho esa parte de la película. Pienso que es una idea genial y muy divertida. ¿Queréis saber de qué estoy hablando? Ved la película y ya esta. ¿Aun no os he convencido? Está bien, está bien. Recurramos al a música para que os ayude a decidiros de una vez. 


Con esta canción ya tenéis resumida lo que opino :) Genial, solo hay que verla y meterte en la historia. Te hace olvidar los problemas y amar la música con más fuerzas, porque para eso están estas películas... 

Valoración: película: 5/5 música: 3.5/5

Estúpido

jueves, 24 de julio de 2014

7 de septiembre
Querído diario:
 Él es...
Estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido estúpido, me, estúpido estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, has, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido,estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, vuelto, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, a, estúpido, estúpido, estúpido,estúpido estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, perder, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido.  

¿A que te resulta pesado encontrar la pequeña frase? Pues imagínate lo cansada que estoy yo de, inútilmente, esperarte.  

Cómo conocí a... Apocalyptica.

miércoles, 23 de julio de 2014

Esto fue lo que te perdiste en el anterior capítulo de Cómo conocí a... ¿Estamos listos para más? Patrocinado por: A mi manera, porque los cuentos nos importan. 

Niños, en el año 2014 (lo que viene siendo este año) descubrí el fantástico mundo de wattpad. Bueno, exactamente no lo descubrí, conocía de su existencia pero nunca me hice una cuenta ni nada por el estilo.( Ya empezamos con los incisos
El caso es que me había decidido a crearme una cuenta y publicar mi historia [publicidad... Wendy Moira Angela Darling, pasen y lean] Ahí estaba yo, descubriendo ese mundo y decidiendo cuál iba a ser la primera historia que me leería... ( pero Apocalyptica es un grupo de música ¿verdad?) Y la elegí, por probar y como acababa de entrar qué mejor que leer una historia que tiene como título: My Wattpad Love  No me acuerdo cómo pero en uno de los capítulos hablaban de una canción: I don't care de Apocalyptica. Claro, lo leí y me entró la curiosidad de saber de qué canción se trataba y qué decía.

He de reconocer que la primera vez que la escuché no me agradó demasiado (Claro que no, a ti no te gusta nada a la primera...) Pero después, por alguna extraña razón, le di a reproducir otra vez y luego otra y otra y otra y otra y otra (Lo hemos pillado mamá. La escuchaste trillones de veces)


Es tan asdafsasdfa. Siempre que la escucho me entra un no sé qué en el cuerpo que me llena. No sé si me entendéis (No, mamá, ni tu misma te entiendes)Después de esa canción vinieron más, unas pocas. Y es que no es la música que suelo escuchar. Ya ves, vuestra madre ahí tan Taylor Swift, mariposas, arco iris y unicornios rojos y de repente... PAM ¡Apocalyptica! (Empezamos a creer que deberían encerrarte en un manicomio) Es cierto que mezcla un poco la "música clásica" por llamarlo de alguna manera... pero aun así no suelo escuchar esto.

Existen otras tantas canciones que me gustan de este grupo y os pondré un par para que las escuchéis. (Más no, por favor) Por ejemplo: Not Strong Enough (pincha para ir a la canción), Sacra (solo es música nada de cantar)  o I'm not Jesus (cool) 

Lo que quiero decir con esto, niños, es que no importa cómo te encasillen. Quizás yo sea la tiparraca que oye música ñoña, lenta, romántica y eso... pero a la hora de la verdad, pueden gustarme canciones de las que yo misma me sorprenda. Al fin y al cabo puede que no sea tan ñoña como aparentaba. (Siempre serás nuestra loca, mamá) (Sí, pero deja de darnos la tabarra con estas tonterías

Y así niños, así fue cómo conocí a Apocalyptica. 
S.O.S (Anything but love)

So go on, infect me
(oii lo que ha dichoo) 
Go on and scare me to death. 
Dare me to leave you. 
Tell me I'd never forget. 
You could give me anything but love... 
Anything but love

El test de Rorschach

sábado, 19 de julio de 2014

Advertencia: el test de Rorschach (más conocido como el test de las manchitas) no sirve para saber si uno está loco o no (o quizás si, quién sabe) No intenten hacer esto en casa bajo ningún concepto. (Y bajo ningún concepto creáis todo lo que digo... quizás la loca aquí sea yo :D) 

-Vamos, Ann. Mira y dime lo que ves. 
La joven resopló mientras contemplaba el techo blanco de la habitación. Estaba en una sala de estudios o algo similar. Una de las paredes estaba cubierta por completo de estanterías llenas de libros, en otra no había nada solo la puerta de madera, en la tercera montones de títulos y orlas de la universidad y en la última un enorme ventanal que mostraba las vistas desde aquel quinto piso. 

Ella estaba recostada en una tumbona de interior color marrón. Al lado izquierdo estaba sentado el psicólogo con un cartel en sus manos mostrándoselo a la chica que seguía sin querer mirar. 

-Ann, mira- dijo con un tono de voz cansado. 

La joven al fin se giró y miró la mancha de tinta sobre el papel. ¿Y qué quería que dijese? Era una simple mancha, nada más. No había figura alguna. Quizás el loco era él y no ella. Volvió a resoplar y puso sus ojos en blanco. 

-No veo nada. 

-Seguro que sí. Venga, tu me dices lo que ves y yo te diré lo que veo ¿vale? Solo concéntrate. 

Sí, aquello era fácil. Aquel hombre no paraba de atosigarla con cosas semejantes. Y no era que no les gustase, le encantaba estar en su compañía pero cuando sacaba los términos psicológicos la volvía más loca de lo que podía estar. 

-Yo veo...-empezó diciendo mientras entrecerraba los ojos- A dos viejos peleándose. Son medio hombres medio animales y tienen las bocas abiertas, como si lanzasen un rugido para averiguar quién es el más fuerte. Mira, mira, están así. 

Se sentó en la tumbona, se volvió de espaldas a él para girar su cabeza y abrir su boca, lanzando un pequeño gruñido digno de un lobo. Después se rió y volvió a tumbarse. Ahora era el turno de él y esperaba impaciente conocer su respuesta. Él rió ante su demostración y apuntó un par de cosas en su libreta, Ann no pudo llegar a ver el qué. 

-Yo veo... No, no puedo decírtelo- dijo sonriendo y moviendo su cabeza de un lado hacia otro.

-Eres un mentiroso. Nunca te fíes de un psicólogo dijeron, te traicionará y te dirá que estás loca dijeron. 

-¿Quién te lo dijo?- el hombre ladeó su cabeza y la miró esperando una respuesta. El bolígrafo estaba en su mano dispuesto a escribir sobre su libreta lo que ella dijese. 

-Es... es solo una broma.- el hombre alzó una ceja levemente divertido y ella rió- Entiendo, estabas bromeando también. Muy gracioso, Alex. 

-Para ti, señor Brandon.

-Venga ya. Llevamos no-sé-cuántas sesiones, estoy en mi derecho de llamarte como me plazca. Sabes todos, o casi todos, mis secretos.  Alguna ventaja debo sacar yo ¿no? 

-¿Qué no sé de ti, Ann?- el hombre se puso serio, como si el ocultarle algo fuese un auténtico delito-Debes contarme lo que sea, todo a ser posible. 

-Hay algo que no sabes y que no te lo voy a contar. No por ahora.

-Ann, es tu deber como paciente contarme todo lo que te ronda por esa cabecita demente-le gustaba hacer bromas sobre locos, siempre que podía soltaba algo como aquello. Ann ya se había acostumbrado, incluso le hacían gracia algunas.

-Es algo malo... -él insistió en que debía saberlo y ella resopló dispuesta a contarle solo parte de la verdad- Me he enamorado de alguien.

-¿Y por qué eso es algo malo?- preguntó sin entenderla- ¿A caso él no siente lo mismo por ti?

-No lo sé- dijo moviendo su cabeza negativamente mientras volvía a contemplar el techo- Supongo que piensa que estoy loca, además de que me verá como una amiga o incluso algo menos.

-¿Y quién es? ¿Quién pensaría que el hecho de que estés loca sea algo malo?- Alex levantó una de sus cejas y apoyó su pierna izquierda sobre su muslo derecho.

-No pienso decírtelo. Pero la verdad es que no sé qué piensa de mi realmente.

-¿Te cuento algo, Ann?- ella le miró y asintió enérgicamente. Alex no solía hablar de él, de su vida- A mi también me gusta alguien. Es una chica increíble... pero no cree que ella sea lo suficientemente buena para nadie. Se aparta de los demás y finge que le falta un tornillo cuando en realidad lo que ocurre es que es demasiado inteligente para este mundo. Los demás no la entienden pero yo sí. Ella es, por decirlo de alguna manera, mi psicóloga. Me enseña cosas que no hubiese aprendido con nadie más.

A Ann se le encogió el corazón al escuchar sus palabras. ¿Quién sería esa chica que parecía admirar tanto? ¿Y por qué sentía tanta envidia por ella si ni siquiera la conocía? Bueno, a esa última pregunta conocía su respuesta. Era de él de quien estaba hablando con anterioridad. Le gustaba su psicólogo y no como un hombre profesional sino como un amigo, incluso como una pareja. Él parecía no verlo. Sabía que no se podía juntar el trabajo con las relaciones afectivas pero él hablaba todos los días con muchas personas que le contaban sus problemas y, quisiese o no, les cogía cariño.

-¿Es guapa? La chica de la que hablas ¿es guapa?

-No, es más que guapa.

-¿Y es... mejor que yo?

Alex se quedó sin palabras ante semejante pregunta. Se quedó contemplando a la joven sin saber qué contestar. ¿Podría ser que ella...? Imposible. La mayoría de la gente odiaba ir al psicólogo y ella no era menos.

-¿No respondes?

La joven se sentó en un solo movimiento. Se quedó mirándole, desafiándole a que contestara pero no lo hacía. No lo haría. La joven se levantó y apoyó ambas manos sobre el escritorio. Intentaba controlar su respiración, contar hasta diez y relajarse pero no podía. Volvió a contar pero eso no servía, nunca la tranquilizaba. Con un grito, pasó sus brazos por encima del escritorio, tirando todo los papeles y porta-lápices que había encima de este. Después agarró uno de los bordes de la mesa y la levantó, haciendo que cayese hacia atrás de un fuerte golpe.

Alex no sabía qué hacer, estaba perplejo. Lo mejor era esperar a ver si se le pasaba el enfado, había estado en situaciones parecidas: pacientes que se mosqueaban y lo pagaban con las cosas que veía a su alrededor. Pero Ann parecía no calmarse, se dirigió hacia los títulos y las orlas colgadas y los fue tirando uno a uno.

-Ann, para, por favor.- al escuchar su voz, la joven hizo lo que se le pedía. Se giró para contemplarle y le mostró media sonrisa que ni de lejos indicaba felicidad.

-Está bien. Quédese con esa chica tan perfecta. Nadie puede querer a alguien como yo.

La joven cogió su bolso y se marchó sin que Alex pudiese hacer nada, cerrándole la puerta en sus narices. Él miró a su alrededor, contemplando el desastre que la chica le había dejado como regalo. Se acercó hasta su sillón  y se dejó caer agotado.

-Me he enamorado de una loca.

Y no era solo eso. Alex sabía que él se encontraba en un estado mental igual, o incluso peor, que ella. Escuchaba los problemas de muchas personas y aquello le pasaba factura. A veces creía que él tenía esas mismas preocupaciones pero en realidad no era así. El hecho de haberse enamorado de la dulce Ann traía consecuencias demasiado peligrosas; ella era menor de edad y la superaba en todos los ámbitos, al menos él lo sentía de esa manera. Ella lo sobrepasaba y creía que no sería capaz de manejarlo. Manejar su pasión y su amor hacia ella. La relación acabaría desastrosamente...

Quizás era la propia Ann la que se había enamorado de un loco.

La mejor persona que había conocido

lunes, 14 de julio de 2014

Se encontraba allí, sentada en el suelo de la carretera. No sentía miedo, los coches no podían atropellarla. Nadie podía hacerle daño en ese preciso instante. 

La noche era cálida, típica de verano. El sol se había ocultado tarde, más tarde que de costumbre. Las luces de la calle estaban apagadas y no se encendería. Esa noche no. La brisa suave aliviaba el calor que podía sentir el cuerpo de la chica y lograba que en ocasiones se estremeciese. 

Suspiró mientras unas lágrimas tímidas recorrían sus mejillas. Era increíble cómo todo podía cambiar en un segundo. Cómo ella podía pasar de estar alegre a estar triste en una milésima. ¿Y todo por qué? ¿Para qué? Sufría por alguien que ni se preocupaba por ella, alguien por el que lo había dado todo y a cambio solo le pagaba con negativas. 

No le importaba, le gustaba dar y nunca esperaba nada a cambio, nunca lo hacía. Pero esa vez era diferente, era la segunda vez que se entregaba de aquella forma a la misma persona y esta no parecía interesada en lo que obtenía sin ningún esfuerzo. No veía lo mucho que le ayudaba sentir su compañía y librarse de sus problemas. No, él no lo veía.   

Había abandonado a todos por él, por esa sonrisa, por su forma de ser que la volvía loca. Había dejado de lado a sus amigos incluso, casi, había dejado de lado a su familia. ¿Cómo se sentía en ese momento cuando sabía que no podía contar con nadie? Seguro que marcaba el número de alguien y solo le decían que se olvidaran de ellos que no querían saber nada de sus problemas. 

Cerró sus ojos y se echó sobre la carretera. Esperaba que algún coche viniera y acabase con su misera vida pero la calle estaba cortada y ningún coche traspasaría las pequeñas paredes improvisadas para atropellarla. 

Su bolsillo vibró y una música lenta invadió la silenciosa calle. La chica lo cogió pero no habló, sus lágrimas no se lo permitían. 

-¿Dónde estás?- quería responder pero no salían las palabras. Tras varios segundos de silencio donde solo se escuchaba la respiración de la persona que estaba al otro lado del teléfono, la chica volvió a oír la voz- Entiendo...

Colgó. Se sentía terriblemente mal. No había podido hablar aunque sabía que debía hacerlo. Las lágrimas salieron con mayor rapidez y no aguantó más en silencio. Lloró ruidosamente, tratando de ahogar el sonido de su tristeza con su mano pero apenas lo conseguía. 

Se calló al escuchar unos pasos detrás de ella. Se quedó expectante, con las manos sobre su boca y los ojos muy abierto y enrojecidos. Alguien se tumbó a su lado y agarró una de sus manos apretándola fuertemente y colocándola sobre el pavimento. 

-¿Estás bien? 

La chica negó con su cabeza. No podía creer que estuviera allí, que a pesar de todo se preocupase por ella. Después de lo que había hecho, hubiera entendido que no volviese a hablarle pero ahí estaba, junto a ella como otras tantas veces.

-Sé que es difícil pero tu puedes con esto. Te he visto luchar antes, eres fuerte, más de lo que piensas. Esta batalla no va a ser la que te mate, ¿me entiendes?

Eso era lo que hacía siempre. Comparar el amor con una guerra, donde había vencedores y vencidos. Si perdías una batalla no era sinónimo de perder la guerra. ¿Y qué sabía? Nada, solo daba consejos a personas como ella, con el corazón roto. El caso era que siempre acertaba y nadie sabía cómo lo hacía.

-Lo siento, te he dañado otra vez- por fin pudo hablar aunque su voz se rompió al terminar la oración.

-No, solo hiciste lo que sentías. Nunca me hiciste daño, solo te alejaste. ¿Qué creías que ahora no te iba a volver a dirigir la palabra?- la chica asintió y la persona que estaba a su lado rió-¡Tonta! Yo sé cuándo tengo que apartarme y cuando me toca volver a la escena. Eso es lo que hago, para eso estoy. ¿Recuerdas esos para siempre que él te prometía? Todos mentira ¿verdad? Lo suponía, esa palabra, siempre, es pura mentira. Por eso a mi no me oirás decirlo nunca. Yo demuestro no digo gilipolleces.

La chica sonrió ante su comentario y miró a su acompañante durante unos segundos. Nadie poseía tanta perfección.

-Tu no lo entiendes.

-¡Claro que lo entiendo! ¿Acaso nuestra relación no es lo mismo? Siempre a tu lado, en lo bueno y en lo malo. Esos tipos a los que llamas novios, no durarán eternamente, se irán y ¿quién estará allí para curarte las heridas?

-¿Tu?

-Exacto, yo y nunca me oirás quejarme por ello ni echarte las cosas en cara. Hacemos cosas, nos equivocamos y tratamos de rectificar. Los que no te quieren de verdad se van y los que sí se quedarán siempre aunque sea dentro de nuestro corazón...

Entonces la chica posó sus ojos en ella, su amiga. La mejor persona que había conocido, la que la ayudaba sin pedir nada, la que la escuchaba sin juzgarla y la que le prometía que hiciera lo que hiciese siempre la apoyaría estuviese de acuerdo con sus acciones o no. Y hasta ahora lo había cumplido.

Y se dio cuenta de que los mejores amigos no te abandonan, que se quedan para siempre y que aguantan todas tus locuras. Te dan un hombro en el que llorar cuando todo está mal y aseguran que mataran al imbécil que te ha hecho daño. Y te ríes, porque sabes que amenaza mucho pero luego entiende que las cosas son mejores así.

-Gracias por todo. Gracias por ser tu.

TMI Tag (Too Much Information)

lunes, 7 de julio de 2014

Antes de nada... Grasias a Mis Awkward por ser tan adorable y decir que yo debería hacer esta cosa extraña que solo es contestar unas preguntitas :) Además, pronto traeré un premio así que... sabréis muchas cosas sobre mi.
1. ¿Qué llevas puesto?
Em... un vestido de estos de andar por casa pero que también puedes llevar a la playa
2. ¿Has estado alguna vez enamorada?
Ejem, ejem... *se hace la loca*

3. ¿Has tenido alguna ruptura terrible?
Siempre tengo que sacar la escopeta para todo... (?)

4. ¿Cuánto mides?
1,65/1,66 creo...

5. ¿Cuánto pesas?
Solo diré que peso más que Miss Awkward pero el hecho es que me encanta comer :) (como comprobaréis más adelante...)

6. ¿Algún tatuaje?
Me da miedo hacerme un tatuaje peeero me estoy replanteando hacer este tatuaje de aquí abajo (sin las letras solo el símbolo)

 7. ¿Algún piercing?
¿Los agujeros de los pendientes cuentan? Si no es así, no tengo ningún piercing al igual que con los tatuajes me da miedo hacerme uno (todos: ¡gallinaa!)

 8. ¿OTP? 
A ver, a ver esto es nuevo para mí.  Al parecer es: One True Pairing. Resumiendo: parejas de series, libros, pelis etc...
Hook y Emma (Once Upon A Time)
¡Los adoro!
Blaine y Kurt (Glee)
¡Omg, Darren! *.*


Y no tengo la cabeza para pensar demasiado más... Pero hay muchas parejas que me parecen totalmente perfectas

9. ¿Shows favoritos?
Once Upon  A Time
*.*
New Girl
Modern Family 
Y ya paro porque os vais a cansar jijiji 

10. ¿Bandas favoritas?
The Civil Wars (R.I.P)
Estos dos podrían ser perfectamente un OTP porque... asdafdadfa 

The Band Perry

The Jonas Brothers (R.I.P)

11. ¿Algo que echas de menos?
Algo que echo de menos...Echo de menos esos tiempos en el que no te preocupabas por nada, en los que solo jugabas y ya esta. Echo de menos cosas que no he tenido. Echo de menos a personas que se fueron demasiado pronto. Echo de menos los estoy bien que eran ciertos. Echo de menos muchas cosas... que espero algún día echar de más. 
12. ¿Canción favorita?
No tengo una favorita, favortia pero estas son algunas. Por favor, la letra de las dos primeras son preciosas, así que escucharlas y enamoraros.
To Whom It May Concern-The Civil Wars

Not Strong Enough-Apocalyptica

Every Fallen In Love- Nouvelle Vague
13. ¿Cuántos años tienes?
17, dentro de unos meses cumpliré los 18...
14. ¿Signo del zodiaco?
Virgo baby
15. ¿Cualidades que buscas en una pareja?
Pues mira...divertido, simpático, inteligente, romántico (pero no empalagoso...), que entienda todo lo que digo y todo lo que hago [ es decir, que sepa qué quiero decir cuando lo miro de una manera u otra y esas cosas (soy un poco especial ¿vale?)] Y sobretodo... SOBRETODO... que sea Nick Jonas.
16. ¿Frase favorita?
Ahora mismo me gusta bastante esta: As far as my friends know, my life is perfect. (Por lo que saben mis amigos, mi vida es perfecta)

 17. ¿Actor favorito? 
No tengo un actor favorito pero...
My Darren Criss

Sierra Boggess (es la mujer más adorable que he visto en mi vida)
Ramin Karimloo. That smile...

18. ¿Color favorito?
Eso ni se pregunta...
(Es el rojo, solo por si acaso...)

19. ¿Música fuerte o suave?
Suave...

20. ¿Adónde vas cuando estás triste?
A mi habitación (?) No sé... cuando estoy triste no me apetece hacer nada
21. ¿Cuánto tardas en ducharte?
Dos canciones y media o menos dependiendo del día


22. ¿Cuánto tardas en arreglarte por la mañana?
Algo así como cinco minutos.

23. ¿Te has peleado (físicamente) alguna vez?
Never... aunque a veces me da por "pegarle" a la gente (que conozco) sin razón aparente (pero con cariño)

24. ¿Qué te pone?
Pues mi madre me suele poner Antena 3 cuando no hay nada en la tele...mi hermana FDF y mi padre...*llega alguien y le susurra unas palabras a los oídos* ¡ah! que no se refiere a eso, ¿y a qué se refiere? *más susurros* ¿¡pero qué demonios...!? 
Vale, vale voy a ir sin rodeos algunos. Solo hay una cosa que me encanta: los ojos claros... *.*

25. ¿Qué no soportas?
No soporto a los/las tontos/as... Esas personas que se creen superiores y que alardean de algo que se les da bien cuando en realidad es alguien como todo lo demás que precisamente no destaca por eso de lo que alardea. Los que dicen: no te atrevas a criticarme y luego son ellos los primeros que te juzgan y que te dicen que si no haces esto no eres guay o no eres normal. No soporto a los que van de amigos y luego son más falsos que una moneda de tres euros. Tampoco soporto que la gente haga ruido al comer, a ver... me refiero a DEMASIADO ruido. Odio que mastiquen chicle exageradamente (realmente es algo que me saca de mis casillas) Además de que se rían de tus gustos porque no son los mismos que los suyos o simplemente porque son raros.
Me encanta xD
26. ¿Razón por la que te uniste a Blogger?
Enumerémoslas:
1-Porque fue un trabajo para el insti
Eso es todo... Bueno, cambiaré la pregunta y diré: ¿por qué te quedaste en blogger? Responderé que porque es una vía de escape y así he visto el gran talento de otras personas para escribir y/o tener un blog.

27. ¿Miedos?
Muchos... A la soledad. A lo que hay después de la muerte. A que nadie me recuerde cuando ya no este. A que no encuentre nunca el amor. A que mis amigos se olviden de mi. A que no consiga mis metas en la vida. A que mi vida no sea como yo espero...

28. ¿Última vez que te hicieron llorar?
No soy una persona que llora mucho, la verdad pero la última vez que alguien me hizo llorar... No, no lo recuerdo. Creo que fue por culpa de una canción...

29. ¿Última vez que le dijiste «te quiero» a alguien?
A mi mama(?)

30. ¿Significado detrás de tu nombre de Blogger?
Mi nombre en blogger... es mi nombre. Y significa (ojo al dato) que proviene de la región de Lidia

31. ¿Último libro que leíste?
Night School
32. ¿Libro que estás leyendo ahora?
Aun no he empezado ninguno. Estoy leyendo algunos de wattpad pero creo que empezaré con el asno de oro.
33. ¿Último show que has visto?
De buena ley (a mi madre le gusta ¿vale?)
34. ¿Última persona con la que hablaste?
Con mi hermana
35. ¿Relación con la última persona con la que te has escrito?
Amigas forever and ever
36. ¿Comida favorita?
Muchas. Amo la comida (como ya he comentado antes)
37. ¿Lugar que quieres visitar?
Uf, Nueva York, Londres, París(otra vez), Los  Ángeles, Grecia, Austria, Suecia, todo lo posible...
38. ¿Último sitio que visitaste?
¿De un viaje? Madrid. De mi ciudad el teatro para ver Los Miserables :3
39. ¿Tienes un flechazo?
Un flechazo no pero una flecha si...
40. ¿Última vez que has besado a alguien?
¡Oh, mira! Una linda mariposa.
41. ¿Última vez que te insultaron?
Por suerte no me suelen insultar mucho y si lo hacen sé que es de cariño. Así que... hace unos días.
 42. ¿Sabor favorito o dulce... o porquería multiple de esas?
Chocolaaate*.*
43. ¿Qué instrumentos tocas?
La flauta (¡soy especiaaal!) y un poquito de piano pero nada de nada...
44. ¿Joya favorita?
El collar que siempre llevo puesto es igualito a este:
45. ¿Último deporte al que jugaste?
Nadar(?)
46. ¿Última canción que has cantado?
Youth-Daughter
 And if you're in love, then you are the lucky one
47. ¿Piropo favorito (pick up line)?
La verdad que el piropo que más me gusta es el que me dijo mi padre una vez. *Flashback*
Estábamos mirando el menú de un restaurante en las afueras del mismo cuando un par de chicos se acercan para también observar el menú y al rato se van. Mi padre me miró y me dijo: ¿sabes? Esos chicos no se han acercado aquí por mi ni por el menú. Esos chicos han dicho "eh, vamos a acercarnos para ver mejor a esa chica tan guapa"  

48. ¿Lo has usado alguna vez?
Evidentemente no...
49. ¿Última vez que abrazaste a alguien?
Ayer... ¡a mi peluche!
tengo un peluche muy parecido al que tiene Effy y cuando lo vi fue como *.*
50. ¿Quién debería responder estas preguntas ahora?
Todo el que se atreva y no quiera morir en el intento :) ¡Que comiencen los decimos nosécuantosavos juegos del tag TMI!