Temblando

jueves, 27 de marzo de 2014

El cielo está nublado, amenazante con descargar toda su furia cuando menos te lo esperes. Es un día gris y yo me encuentro en mi apartamento. No tengo ninguna fuerza para hacer nada, simplemente me dedico a cerrar mis ojos e imaginar cosas imposibles, cosas que quisieran que pasasen pero que nunca podrán pasar. Como ella, su imagen acude a mi mente como un ser imaginario, perfecto que no está al alcance de mi mano pero que una vez pude tocar. 

Un sonido me saca de todo esos pensamientos dolorosos y alargo la mano para coger el teléfono, miro la pantalla y sonrío tristemente: es un ángel. Descuelgo y saludo a la persona que se encuentra al otro lado de la línea, seguro que ha notado que mi voz suena apagada, sin vida. 

-Hola.

Su voz femenina me retumba en el oído, ¿por qué tiene que tener esa voz tan hermosa? No puedo escucharla sin echarme a llorar. Mi cuerpo empieza a temblar, temiendo saber lo que quiere conseguir con aquella llamada. 

-No tengo con quién hablar y necesito contarle esto a alguien...

Asiento y le pido que me cuente lo que le pasa, parece triste y no puedo permitir aquello. No, ella no se merece llorar, no se merece que la tristeza acuda a su vida, ella es demasiado perfecta para que sus ojos se manchen con lágrimas. 

-Verás...- empieza, aquella pausa no me gustó en absoluto. Noto que trata de elegir las palabras que dirá a continuación, noto que intenta que estas no penetren en mi cuerpo como cuchillas pero eso es inevitable. Suspiro, esta chica siempre me saca de quicio. 

-Di, ¿qué te pasa?- mi voz tiembla por un segundo pero logro recomponerme a tiempo. 

-El otro día, quedé con Dan y bueno, en un momento de la noche nos besamos.... 

Como predecía, sus palabras entraron en mi mente haciendo que esta se estremeciese de dolor y no pudiese pensar con claridad. Imaginé la escena: ella agarrada de la mano con ese tal Dan, paseando por la oscuridad de la noche cuando, sin previo aviso, él junta sus labios con los de ella en un cálido y apasionado beso.  Mi cuerpo comienza a temblar con más violencia que antes, apenas puedo sujetar el teléfono. Me río tristemente.

-¿De qué te ríes?-pregunta tratando de sonreírme tras el auricular. 

-¿Que de qué me río?  De nada. Solo que me hace gracia tu manera de contarme esto... Parece que al final has decidido que tu y yo seguimos siendo amigos pero sabes que no es verdad. 

Mi voz se quiebra con cada palabra, las lágrimas vuelven a mis ojos pero no dejo que se note. Intento parecer fuerte, intento decirle todo lo que siento, si no lo hago ahora... puede que ya nunca tenga otra oportunidad. 

-Sabes que tiempo atrás fuimos felices los dos juntos. Me pregunto que pudo pasar para que todo aquello cambiase, parecíamos tan... perfectos. Tu eras mi estrella, brillando en el cielo como ninguna otra lo hacía, tu luz cegaba a todos. Yo me sujetaba a ti para poder estar a tu altura pero me dejaste caer, ¿por qué me dejaste caer?

-No te he llamado para esto. Te he llamado para contarte que Dan y yo hemos decidido ser pareja. Solo creí que deberías saberlo... 

-No, no quiero saberlo. Me mata que me digas esto. Me mata que me llames como si no pasase nada entre nosotros y me cuentes esto... Yo te amé ¿me oyes? Te amé y te sigo amando. Solo que me martiriza no saber por qué me dejaste. Dime ¿por qué? 

-Te he dicho una y mil veces que olvidásemos lo que pasó entre nosotros. 

-¿¡Olvidar!? Yo no puedo olvidar, no con este dolor que me persigue. Mi corazón está roto y lo que haces es pisotearlo una y otra vez hasta reducirlo a polvo. Muy bien, ya lo has conseguido y ahora ¿por qué no me dejas en paz y te alejas de mi mente? 

-¿Sabes? Estaba triste por tenerte que decir esto pero... ya veo que eres un borde y que eso que decías de que "solo quiero que tu seas feliz" es una gran mentira. No te lo iba a contar, pero con Dan siento mucha más felicidad que la que sentía cuando estaba contigo.

-¡BASTA! Cállate, ¿no has tenido suficiente ya? No quiero oírte. Solo quiero que me llames para decirme que tu y yo podemos volver a estar juntos. En alguna parte de tu corazón seguro que aun me amas. Por favor, solo...

Mis lágrimas brotan rápidamente de mis ojos y recorren mis mejillas sin descanso cayéndose después a mi ropa que comienza a mojarse de agua salada. No puedo creer lo que me dice, no puedo creer que vuelva a suplicarle que me ame... He vuelto a caer muy bajo. Me quedo unos segundos callado, con la respiración agitada a causa de las lágrimas y del nerviosismo que siento. 

-Voy a colgar ¿vale? 

No me da tiempo a contestarle, ya oigo el sonido incansable que me asegura que en el otro lado de la línea no hay nadie que me escuche, nadie que oiga mi llanto. Tiro el teléfono con rabia contra la pared y se descuartiza: la batería va por un lado, la tapa por otro y por último el teléfono cae recto hasta llegar al suelo.

El cielo está nublado y las gotas de lluvia no tardan en chocar contra mi ventana acompañándome en mi llanto, acompañándome en mi sufrimiento. Y yo por algún motivo sigo temblando.

..................................................................

Inspirado en: Temblando

2 canciones:

Ana Isabel dijo...

Wuooo!!!! Canta geniaaaal este chico!!!!! *-*
Me gustó mucho!!!

Un beso! ;)
http://myworldlai.blogspot.com.es/

Claudia Gutierritos dijo...

Me gusta como escribes. Es un buen relato. Besos :*

Publicar un comentario

Deja tu comentario. Será todo un placer ver tu opinión y lograrás sacarme una sonrisa. Pero recuerda, siempre con respeto por todos incluyéndome a mí, si quieres hacer alguna critica, adelante pero siempre con educación :)