Destino

sábado, 31 de mayo de 2014

Atención: No me hago responsable de lo que leas a continuación, si decides leerlo no digas que no te avisé. Es una de esas historias, como la de los niños, que tienes que elegir entre dos opciones para ver cómo continua solo que... no es una historia de niños pequeños. Al acabar, pincha en una de las dos opciones en azul para que te dirija a la continuación. 

La canción del verano sonaba en la radio mientras en una de mis manos sujetaba un cigarrillo y con la otra pegaba al salpicadero del coche al ritmo de la música. Me sabía esa canción demasiado bien, después  de haberla escuchado tropecientas veces. Mi compañero de viaje se reía mientras me veía dar una calada al cigarro y pasárselo a él para que hiciese lo mismo.

El coche era un descapotable rojo, uno de mis favoritos y por eso era por lo que siempre iba con él además de que se trataba de ÉL. El camino era largo y aun nos quedaba un largo trozo para divisar la ansiada playa. El calor resultaba insoportable pero el viento que corría por nuestras caras refrescaba un poco y aliviaba el calor que se instalaba en nuestros cuerpos.

-Eres demasiado pequeña para fumar.

-Y tú eres demasiado grande para estar aquí conmigo, Erick.-le contesté moviendo mi cuerpo al ritmo de la canción que seguía sonando.

-¡Eh! Yo no estoy haciendo nada ilegal.

-Pero lo harás, tarde o temprano lo harás

Mi voz había sonado demasiado sensual como para que no interpretase correctamente el significado que tenían. Él rió y movió la cabeza, no apartaba la vista de la carretera a pesar de que por aquel lugar apenas pasaban coches.

-Eres mala ¿lo sabes?

No le contesté, simplemente le saqué la lengua burlándome de él. El chico posó su mano sobre mi rodilla y comenzó a subir lentamente por ella. Vale, la vestimenta que llevaba probablemente le provocase demasiado pero no era mi culpa, no del todo… Llevaba mi bikini de colores brillantes y un simple pareo de flores que cubría la parte inferior de este. Mi cuerpo se había dejado de mover entonces y el cigarrillo se había quedado en mi mano consumiéndose lentamente. Solo podía mirar a sus ojos, me había quedado atrapada en ellos y ya no podía salir, al parecer a él le pasaba lo mismo que a mí.

De pronto oímos un fuerte pitido y nos vimos obligado a mirar al frente. Un camión se acercaba peligrosamente a nosotros, ¡se había metido en nuestro carril el muy…! Le miré y él solo pudo dar un volantazo, lo que produjo que el coche se saliese de la carretera y se metiese en medio de la hierba seca que crecía a los lados de la carretera.

Por suerte ambos llevábamos puesto el cinturón de seguridad y no salimos volando por los aires. El camión pasó a nuestro lado y pitó, el conductor nos dedicó unas palabras poco agradables y yo no pude hacer otra cosa que gritarle y alzar el puño, como maldiciéndolo.

No nos habíamos hecho ni un rasguño por suerte solo nos habíamos llevado un buen susto y nada más. Mi acompañante salió del coche pegando un fuerte portazo, por un segundo creí que la puerta se caería debido al golpe. Abrió el capó y examinó el coche, desde mi posición pude ver el humo que salía de él. Me quité el cinturón y salí del coche para ponerme a su lado y mirar lo que pasaba.

-Estamos jodidos. MUY jodidos- realmente parecía cabreado por la situación- Llamaré a los otros y a ver si pueden recogernos.

Llamar a los amigos                                                                                                  No llamarlos

Si solo pudiese convertirse en pájaro...

miércoles, 28 de mayo de 2014

Y pensó en viajar al cielo, como un ave volar por el aire. Sus alas se moverían tan rápido, sin parar, buscando lo que siempre había estado buscando: libertad, despreocupación, paz… Todas las sensaciones agradables que no sentía en aquel lugar, con los pies pegados a la tierra.

Si solo pudiese convertirse en viento. Alborotaría el pelo de todo el mundo, helaría de frío a las personas para que su cita le dejase amablemente la chaqueta y así acercarlos aun más el uno al otro. Si fuese viento, soplaría en el día menos esperado pero no demasiado para que la gente no se asustase. Se llevaría las palabras que se quedaron en nada, esos “te quieros” falsos y esas sonrisas igual de engañosas.

Si solo pudiese convertirse en agua, en lluvia. Taparía el cielo para acompañar en la tristeza de algunos. Empaparía a los enamorados, a los que desean un beso bajo la lluvia, a esa chica que solo quiere bailar sin paraguas en medio de la calle. Regaría los campos para que creciesen y fuesen más hermosos.
Si solo pudiese convertirse en fuego. Quemaría los recuerdos, las cosas que se quieren olvidar pero que no se puede por mucho que se conviertan en ceniza. Quemaría los deseos y se los mandaría a alguien para que lo hiciese realidad. Calentaría al que se muere de frío, engatusaría a aquellos que se atreviesen a mirarla y dañaría al que intentase tocarla.

Si solo pudiese convertirse en tierra. Dejaría que los árboles creciesen y enterrasen sus raíces. Permitiría que se tumbaran sobre ella y que contemplasen el cielo al fin y al cabo él es más bonito. Sería valiosa para unos e inservibles para otros. Dejaría que los seres vivos viviesen de  ella y acogería a los que se despidieron de la vida para siempre.

Pero, sin embargo, solo es una chica. Una chica que mira por su ventana deseando ser todo menos lo que es. Deseando hacer feliz a personas que jamás podrán sonreír con ella. Deseando que sus miedos desapareciesen, ese miedo a la soledad que la acecha tras cada paso que da. Deseando que las cosas fuesen diferentes a lo que son. Deseando en poder volar, libre como un pájaro, sin preocupaciones, obligaciones o agobios.

Deseando

Deseando

    Deseando…

Cómo conocí a... Taylor Swift

domingo, 18 de mayo de 2014

Y esto fue lo que te perdiste en el último capítulo de Cómo conocí a... ¿Preparado para otro más? ¡No te lo pierdas! Patrocinado por:  Relatos variados

Niños, corría el año 2009, en aquel entonces yo solo era una mocosa que contaba con más de diez años (sigues teniendo esa edad mentalmente, mama) Una dulce y calurosa tarde de verano decidí merendar en casa de mi abuela, allí ella me preparó una rica comida a la que le seguía un delicioso y refrescante helado (¿puedes ir ya al grano?) Por aquel entonces, acababa de descubrir el fabuloso mundo de Disney Channel (no tan fabuloso para otros) y ese día estaba viéndolo como de costumbre. No recuerdo qué programa de dibujitos estaba disfrutando pero el caso es que se fueron a los anuncios y fue en aquel momento cuando unas notas comenzaron a sonar, eran realmente bonitas y me llamaron la atención desde un primer momento, iba acompañado de un vídeo que me dejó sin habla, dejándome atenta a la pantalla hasta que la canción terminó, sí estoy hablando de: 
Love Story
Esa canción... esa canción me marcó demasiado y no tardé en ir a mi casa (después de haber terminado mi merienda) para buscar quién era y qué más cosas había hecho. Fue ahí cuando empezó mi obsesión por esta chica. Después de escuchar infinitamente los dos discos que tenía (Taylor Swift y Fearless) en Spotify y saberme ya todas y cada una de las canciones y haber visto millones de veces todos los vídeos, por fin, en el año 2010 obtuve el primer disco físico de Taylor, Speak Now. Sí, lo recuerdo. Los reyes magos y sus trucos.. me trajeron el disco para que pudiese disfrutarlo (Dime que ya no tienes que contar nada más). 
Cada vez apreciaba más y más a esta chica y adoraba lo que veía de ella. Pero... (oh, oh aquí viene un pero) la gente siempre se estaba metiendo con esta chica, que si salía con nosequien que si tenía demasiados novios, que si no los tenía, etc. Y a mi me reventaba que hablasen mal de ella cuando yo estaba delante. Era para decirle: ¡Eh! Seguro que si hablo mal de tu ídolo te pones echa una furia... y era verdad aunque yo siempre permanecía callada y pasaba de eso que hablaban, ¿para qué pelearse por algo que nunca llegaremos a un acuerdo? Pero cuando llegaba a mi casa y ponía un disco de Taylor se me pasaba el mal humor y me ponía a bailar por mi pequeño cuarto y siempre me ha venido muy bien estudiar con su música puesta. Además, solo verla así, valía la pena. 
Pocos años después vino el último disco que ha salido y yo, como no, no tarde en comprármelo, sí estoy hablando de Red (¿ese es el disco con el que nos das tanto la tabarra?)( sí, toooodo el día escuchándolo) Mi favorito por el momento, aunque me encantan todas y cada una de sus canciones. Bueno, se puede decir que estoy enganchada a su música y a ella. Lo que más ilusión me haría sería poder ir a uno de sus conciertos y verla cantar en directo, tiene que ser simplemente genial. 
Lo único que me queda por decir y lo único que no me explico es por qué la insultan, por qué dicen que es una p**** (nada de palabrotas mamá...) que no es madura (y por favor no tomarse a mal lo que digo pero creo que es verdad)  cuando tenemos algo así: 
No es por nada pero no entiendo como muchos defienden a Miley Cyrus y luego insultan a Taylor diciendo lo que he comentado antes.... Vale, se ha querido revelar y todo eso. Vale, Lady Gaga y muchas otras hacen algo parecido y no las insultan tanto. Vale, pero a mi no me gusta ni esta clase de comportamientos ¿qué pretenden? ¿Después cómo quieren que se respeten a las mujeres si tenemos una imágenes semejantes?
Solo una última cosa chicos (al fin... como hubiese seguido metiendo con Miley le hubiera empezado a gritar) Observar estos dos vídeos y comparadlos... a ver qué es para vosotros madurar.  


Y así chicos... así fue cómo conocí a Taylor Swift






Solo una carta de despedida más

domingo, 4 de mayo de 2014

Carta encontrada junto a la víctima el 3 de mayo de 2013 

¿Si tuvieses que escribir el inicio de una carta de despedida, una carta de suicidio como sería? La mía sin duda empezaría así, con una pregunta, porque en eso se ha basado mi vida. Demasiados por qué, demasiados para qué, demasiadas preguntas sin respuestas, demasiados...

Para hacer esto dicen que hace falta valor, coraje que no eres un cobarde porque el cobarde es aquel que no puede apuntar a su cabeza y apretar el gatillo para acabar con todo. Pero esas cualidades se tienen solo si estás vivo pero si no lo estás, si simplemente te limitas a existir, entonces no hace falta coraje ni valor ni que te llamen cobarde. Nada de eso te importa ya porque estás muerto, muerto en vida. ¿Y por qué? ¿para qué? No debo seguir con esto, el sufrimiento es insoportable. Nada se puede hacer porque todo esto se acabó. 

Mis fantasmas, mis demonios me persiguen día a día, noche tras noche y nunca me dejan, no quieren que esté en soledad. No hay nadie que los espante por mi y yo ya no tengo fuerzas para echarlos.  

La gente mira mis muñecas cuando paso por su lado, intentando descubrir si están cubiertas de cicatrices porque nadie cree ya en mi sonrisa fingida, nadie cree en mis "estoy bien" Lo que no saben es que dichas cicatrices no existen, o bien son imaginarias o están hechas profundamente en mi corazón.  Y no entiendo el por qué, no encuentro el motivo de que me siente tan vacía por dentro, ni el motivo por el cual paso minutos y horas pensando en nada, mirando a la nada y sintiendo nada. Quizás por eso quieren ver las cicatrices porque al menos así sentiría algo aunque sea dolor. 

¿Mis amigos, mi familia? Ellos no son consciente de esto, parece que todos lo ven menos ellos, tal vez sea porque me quieren y están ciegos ante la verdad, pero lo dudo.

¿Alguien tiene respuestas para mi? No, nadie las tiene solo escucho palabras de aliento que no me sirven... Por eso he decidido hacer esto, por eso voy a despedirme de la vida a lo grande. Me despediré de esa vida que ha sido tan miserable conmigo a pesar de no darme nada: ni bueno ni malo pero ese es el auténtico problema que no me ha dado nada y tampoco yo he hecho nada para que me lo de.

En el día de hoy, he cantado, he reído y le he dado a entender a toda la gente que me rodea que estoy bien, que esta mala racha ya ha pasado y que vuelvo a ser la chica alegre de antes, la que sonreía con lo más mínimo. Pero al llegar a casa, esa aura de felicidad ha caído rápidamente al suelo y se ha roto en mil pedazos. He corrido escaleras arriba y me he encerrado en el cuarto de baño, con pestillo y todo, a pesar de que mi madre lo odie, he llorado hasta más no poder, hasta que mis ojos ardían y mi corazón se partía, a causa de las cicatrices que se hacían más y más grandes llegando a unirse. 

Antes de despedirme de todo, me gustaría mandar un deseo a una estrella: Desearía que nunca hubiese sido de la manera que soy, que la vida no me hubiera permitido sentir este vacío, que él me hubiese querido lo suficiente para salvarme pero ya no hay salvación, no para mi. Quizás después se arrepientan de haber estado tan ciegos, quizás aun pueda levantarme después de esta caída pero es tal la profundidad del agujero en el que estoy metida que dudo que fuera capaz de salir viva de aquí.  
La vida no podrá conmigo, he decidido acabar con ella antes de que ella me mate a mi. Lo siento, siento que esta carta esté tan llena de la palabra "nada" pero mi vida queda resumida en esa única y vacía palabra. 

A partir de ahora solo seré un recuerdo, una carta guardada en el fondo de un cajón, un caso sin resolver, un dolor de cabeza para familiares y amigos, una habitación cerrada impregnada con mi olor, una canción triste y una tumba llena de flores marchitas. 

No pienso decir adiós, ni hasta luego. Ni agradecer, ni disculparme. Solo diré que le den, que le den a la vida y a sus estúpidos rompecabezas sin solución. 

¿Si tuvieses que escribir el final de una carta de despedida, una carta de suicidio como sería? La mía sin duda acabaría así, con una pregunta.