El cofre del valor

martes, 3 de junio de 2014

Antes de empezar a leer el relato que os dejo a continuación, he de advertir que no es del todo mío. Lo escribí con una amiga mediante whatsapp una tarde que nos aburríamos. Lo que está en azul es mío y lo verde es de ella. La verdad que ha sido algo interesante de hacer y ha quedado un relato/cuento bastante chulo^^ 

Un niño caminaba por el bosque una tarde de verano. La luz del sol le acariciaba mientras deambulaba entre los árboles. Iba solo, cualquier mortal lo podría comprobar, pero él sabía que iba bien acompañado. Un aura, esa que siempre le protegía, no sabía de dónde venía ni por qué estaba con él, pero ella era quién le había impulsado a ir a ese lugar. Le había dicho que si la seguía le enseñaría un lugar maravilloso y secreto que nadie, ni siquiera sus padres podía conocer.


Llevaba mucho tiempo andando y se sentía cansado, pero su curiosidad era más fuerte que eso, él sabía que algo maravilloso le esperaba porque confiaba en ella... El bosque se volvía cada vez más oscuro a medida que avanzaba y el miedo empezaba a apoderarse de él. Empezó a pensar si era buena idea hacer caso de su aura, si estaría equivocada, aunque nunca lo había estado, entonces, de repente ahí estaba, lo que ella le había prometido, el lugar tan maravilloso del que había hablado. Era un lago de aguas cristalinas.
Una luz brillante salía del fondo del lago, olvidó su miedo, la curiosidad lo venció y se lanzó al lago a descubrir que era esa luz. Aún estaba aprendiendo a nadar, pero su profesor le había dicho que era el mejor y aquello le dio fuerzas para seguir buceando hacia el fondo. Todavía no llegaba a divisar qué era aquel objeto que brillaba. Azul, ese era el color de lo que brillaba con tanta fuerza, estaba dentro de un cofre, pero este estaba cerrado. El aire se le acabaría pronto y quería saber lo que había dentro. Intentó coger el cofre pero este estaba algo enterrado en el fondo. Sus pulmones necesitaban respirar y no tendría mucho tiempo antes de perder la conciencia. Terminó de llegar al fondo y cogiendo el cofre con ambas manos se impulsó con sus pies hacia la superficie, llegó con apenas aire, respiró hondo un par de veces y salió a pensar que podía contener el cofre.

Lo examinó mientras recuperaba el aire. No entendía qué escondía ni por qué ella lo había llevado allí para conseguir el cofre. Porque estaba seguro de que era por eso por lo que estaba allí. Intentó abrirlo forcejeándolo, dándole con una piedra, de mil y una formas más, pero le resultó imposible. Se quedaba sin ideas para intentar abrir el cofre. Miró a su alrededor para buscarla pero ella no estaba allí con él y se acababa de dar cuenta. ¿Dónde se habría metido y por qué le había dejado solo si le prometió que no lo haría?.
En cuanto se dio cuenta de que ella no estaba, en ese justo instante el cofre empezó a agitarse y un grito ahogado salió de su interior. El niño se arrodilló junto a él e intentó abrirlo angustiado pensando que ella estaba allí dentro. No paraba de repetir una y otra vez “ábrete, por favor”. Pero el cofre no pareció reaccionar a ninguno de sus ruegos. Él empezó a llorar agobiado, no sabía qué hacer, cuando vio una sombra tras de sí. Era ella, su aura, pero parecía cambiada. No tenía esa luz que la caracterizaba, ahora solo brillaba levemente y parecía que su luz pronto se apagaría. El niño se acercó a ella y le preguntó que le pasaba. El cofre, en ese cofre se encuentra mi verdadera esencia ha de unirse de nuevo a mí, si no puede que yo…” .

El niño abrió los ojos desmesuradamente “no, no” decía una y otra vez. Corrió hacia el cofre de nuevo y volvió a intentar abrirlo. “¿Cómo, dime, cómo lo abro?” Le preguntó esperando una respuesta satisfactoria. Durante siglos he pedido ayuda a niños como tú, les he enseñado a ser valientes, esperando que el valor verdadero pudiese abrir este cofre y liberarme de mi maldición, pero nunca nadie lo ha conseguido”.
El niño se quedó pensando. El valor… el valor. ¿Cómo iba a abrir el cofre con valor? No tenía ni la menor idea de qué hacer. ¿A caso no había tenido valor al tirarse al agua a buscar el cofre? Siguió cavilando en las posibilidades que podía tener hasta que se le ocurrió mirar el cofre detenidamente, y en su lateral encontró una inscripción: “Hayley, bajo este hechizo encierro tu alma, tu cobardía ante la noche me mató, por eso necesitarás valor para enfrentarte a ella”. Hayley, ese debía ser el nombre de su aura, y tenía que salvarla, como ella tantas veces había hecho.


Creía saber qué tenía que hacer. Cogió el cofre y comenzó a andar, quería seguir introduciéndose en el bosque hasta el sitio más oscuro que encontrase y ella, Hayley, debía estar con él esta vez. Sabía que la oscuridad no le gustaba demasiado, pero era hora de salvarla. Anduvo durante un rato hasta que escuchó una voz “Robert, tengo miedo” dijo su aura. “Hayley, me has salvado cientos de veces, debo hacer esto por ti”. Con esto comprobó que era cierto Hayley temía a la oscuridad.

Te harás daño y esta vez no te podré salvar” le dijo Hayley pero el niño no escuchó, siguió su camino en la oscuridad sin ver por donde pisaba. “No iré contigo, Robert, quédate conmigo, por favor”. ¿Cuántas veces no me he hecho daño gracias a ti?, me da igual que no vengas, pienso salvarte” dijo el chico sin esperar ninguna respuesta.

Llegó a un acantilado, desde allí se veía un cielo negro con una gran luna en el centro. Al pararse frente al borde del acantilado el cofre empezó a brillar más y más fuerte. Eh, Hayley, esto brilla más. Aquí tienes tu salvación” Se acordó entonces de que ella no lo acompañaba esta vez. Miró hacia abajo y el miedo empezó a comérselo por dentro. Comprobó aterrorizado que el cofre dejaba de brillar al sentir el miedo del niño. El cerró los ojos y pensó solo una cosa “Por ti Hayleyy se precipitó al vacío. No supo por qué lo hizo, pero sintió que eso era lo que debía hacer. Conforme caía el cofre se iba abriendo, aunque a la par veía que no tenía salvación, pero a pocos metros del suelo el cofre terminó por abrirse y una nube azul lo cubrió y lo elevó volviendo a ponerlo sobre la tierra. El niño sonrió y vio como la nube de humo se precipitada hasta la oscuridad del acantilado. El chico no tardó en ir a buscar a Hayley. 

Cuando llegó era demasiado tarde, Hayley ya no estaba allí, la intentó buscar, y llegó hasta el lago. Nada, no estaba. ¿Qué había pasado? No lograba entenderlo, se suponía que aquel acto de valor la salvaría, pero sin embargo no estaba allí, al menos no podía verla. La llamó varias veces, gritó hasta casi quedarse sin voz. En la orilla del lago apareció una nota en la que ponía: “Gracias, mi salvación era mi muerte, llevaba mucho tiempo buscando la paz eterna”. Para Robert eso no era un consuelo, la había perdido, su aura, quien nunca le había faltado.


Cogió la nota y salió del bosque en silencio. Nada más poner un pie fuera del bosque unos brazos lo rodearon, era su madre “Robert, me tenías muy preocupada. No vuelvas a salir solo por ahí, ¿Entendido?”. Le hubiese dicho que no había ido solo pero entonces le mentiría porque estaba solo, sin ella. Entonces en ese mismo momento se dio cuenta de algo, Hayley siempre estaría con él, Hayley era su valor.   

4 canciones:

Tábata ♥ dijo...

¡Waaaaaaaaaaaaau enserio tuvisteis una idea genial eh! :)
Yo necesito hacer esto un día de prueba jejejejeje ¡un grandísimo saludo! :*

Ludymila Mello dijo...

Hola guapa, el relato es muy bueno, teneis mucho talento, tu y tu amiga. besos

Chica de Fuego dijo...

El final me ha encantado (:

Ëmnie dijo...

Me ha camelao totalmente :3

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