Pensamiento #1

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Y el año pasó. 
Y todas sus esperanzas volaron con él.

A little bit longer

domingo, 28 de diciembre de 2014

Seguía existiendo algo que le faltaba, algo que no tenía o algo que le sobraba. Sabía que la felicidad no se podía conseguir así de fácil.

¿Por qué era todo tan complicado? ¿Por qué se tenía que exigir tanto? Nunca era lo suficientemente buena. Nunca daba la talla. Pensaba que no se merecía lo que tenía.

Se preocupaba por los demás antes que por su bienestar y siempre creía que era egoísta por obligar a las personas a estar a su lado. ¿Y si no hacía feliz a sus seres queridos?

No podía parar de echarse en cara las cosas que hacía y las que no: "¿Por qué no has dicho esto en vez de aquello?" "¿Por qué has hecho semejante tontería? Deberías haber hecho lo que cualquier persona en tu misma situación hubiese hecho"

Ni siquiera estaba feliz consigo misma, ¿cómo lo iba a estar con los demás?

Los meses pasaron

viernes, 12 de diciembre de 2014

Y diciembre llegó. Tan triste, tan frío y solitario pero a la vez lleno de recuerdos cálidos que hacía acordarse de tiempos pasados... Épocas felices en donde no había preocupaciones algunas, donde las risas inundaban los pasillos, los villancicos adornaban las calles, el olor de los dulces impregnaban las fosas nasales. 

La nieve caía y los niños jugaban sin ningún miedo en las calles. Los adultos se comportaban como auténticos críos y las castañas se asaban a fuego lento. La tienda de chocolate de la esquina era la auténtica atracción  en aquellas fechas. La gente se pegaba al escaparate y observaban cómo el chocolate fundido caía desde una fuente de metal. La boca se hacía agua.

Ella se paró enfrente de aquella tienda; con aquel color marrón y aquellas letras en grande que indicaban que no era un sueño y que lo que había dentro era real. Sonrió al ver cómo un niño recibía su caja de bombones y saltaba de un lado a otro, deseando llegar a casa para poder saborear aquel dulce manjar.

─¿Quieres?─ su voz la sobresaltó, sabía que estaba con ella pero no había pensado que hablase mientras ella soñaba con poner su boca bajo la fuente─Venga, pide y yo te lo compro. 

─N-no─ ella siempre tan tímida, la hacía sonreír. Habían pasado meses juntos y aun se sonrojaba al notar la presencia del chico cerca─Solo estaba mirando... 

─Venga, no seas tonta. Entremos y te compraré lo que más te apetezca─dijo con una sonrisa de oreja a oreja y arrastrando a la chica para que entrase en la tienda junto a él. 

La dependienta los recibió con una sonrisa. Siempre era agradable ver gente entrando a su pequeño local y encima después de hacerse tan famoso. Esta vez era una pareja de enamorados, recién emparejados supuso. 

─¿Chocolate blanco?─ella negó, con la cabeza gacha casi como una niña asustada─¿Chocolate con leche? 

Si no llega a ser por el chico, la dependienta no hubiese sabido que ella había asentido con la cabeza. Les mostró los diferentes tipos de bombones que tenía y dejó que ellos eligiesen. El cliente siempre tenía la razón y había que dedicarle un tiempo especial y más en aquellas fechas. 

─Venga, come─dijo después de que saliesen de la tienda─. No he comprado esa caja de bombones en vano. 

─Es que no quiero comer. Es demasiado perfecta para estropearla. Es sumamente bonita y no quiero tirarla después a la basura. 

Él rió. No cabía ninguna duda, era única, sumamente única. La quería, la amaba, la necesitaba. No recordaba cómo era su vida antes de que ella entrase en ella. Ni quería recordarlo. Simplemente era una de esas cosas que aparecían de la nada y revolvían tu vida entera. 

─Te quiero. 

Sabía que nunca se lo había dicho. Era consciente de que posiblemente ella se asustara, quizás no le respondiese pero valía la pena arriesgarse. Debía saberlo, lo había estado guardando durante meses y ya no podía acallarlo más. Ese sería el primero de muchos te quieros...

Era increíble que aquello le sonase tan cercano. Parecía que habían pasado días. El intenso dolor aun ocupaba su corazón. ¿Qué había hecho mal? ¿No era lo suficientemente bueno para ella? Creía que todo iba perfecto y sin embargo, todo era un desastre... 

Y diciembre volvía para atormentarle. Con sus risas en el aire, sus mantecados y sus villancicos. Pero sobre todo, lograba que volviese la imagen de ella. Ella bajo la nieve. Ella con sus mejillas sonrojadas debido a algo que posiblemente él hubiese dicho. Ella y su risa, tan angelical, tan perfecta. Ella y solo ella. ¿Por qué tuvo que desaparecer justo cuando acababa diciembre? 
I love it so much *-*

A mi manera ~ La bailarina y mi ventana (Parte 5)

lunes, 1 de diciembre de 2014

El olor a humo y el ruido de una alarma logró despertarnos. Seguíamos en la sala de baile. La joven se incorporó,  miró hacia la puerta y gritó asustada. Me ayudó a levantarme e intentamos pensar en posibles salidas. Fue en ese instante cuando vi el papel pegado en la ventana, me acerqué y lo intenté leer en la oscuridad.

Esto es por meteros con el pez que no debíais” ese estúpido pez gordo… Solo quería mi muerte porque yo sabía cosas que lo podrían meter entre rejas pero ¿por qué quería acabar también con su hija? No había tiempo para pensar en aquello.

Intentamos escapar pero las llamas ya subían por las escaleras. Solo quedaba una única salida pero era bastante peligroso. Nos acercamos hasta el ascensor y negué con la cabeza. Demasiado para intentarlo siquiera. Tosí varias veces y me apoyé en la pared para no perder el equilibrio. No había salvación para mí pero ella aun tenía una oportunidad.

-¡Corre, sálvate!-grité tapándome la boca para que el humo no entrase por mi garganta.

-No. No te pienso dejar aquí solo. O nos salvamos los dos o morimos juntos. 


Ella tenía valor. Me emocioné al oír sus palabras y le correspondí al abrazo que me dio. Había decidido, ella había decidido y no podía cambiar de opinión. Intenté persuadirla, convencerla de que me dejase allí de que se salvase. Aun tenía mucha vida por delante y podía vivirla feliz pero ella aseguraba que no sería feliz ahora que me había conocido y que la mataría el hecho de volver a sentirme cerca.

Las llamas se acercaban cada vez más y nos rodeaban, asfixiándonos, dejándonos sin una pizca de aire limpio que poder respirar.

Antes de quedarse dormida sobre mi pecho, me enseñó un colgante en forma de estrella que le había regalado su tío antes de partir de la guerra. Se lo quitó y me lo entregó. Según pude oír, deseaba que lo guardase yo, que me lo llevase al sitio al que nos dirigíamos para poder encontrarla en la otra vida.

-Te amo, mi hermosa bailarina. Jamás lo olvides- dije besando su cabeza siendo consciente de que ya se había ido para siempre. Esperé allí, rodeado de llamas a que el dulce sueño también me llevase consigo y me reuniese con mi querida Amira.


La academia de baile había quedado destruida. El fuego había arrasado con todo a su paso. Los bomberos habían tardado demasiado en llegar y no pudieron salvar a las dos personas que se hallaban dentro. Aunque ignoraban que hubiese alguien en la academia.

 Fue una de las bomberas quien los encontró. Dos cuerpos totalmente calcinados e irreconocibles se encontraban abrazados. Algo llamó su atención y la extrañó enormemente. Un colgante de plata con forma de estrella colgaba sobre el cuello de uno de los cuerpos. Estaba totalmente intacto y brillaba de una forma poco usual.


La noticia corrió por toda la ciudad y no tardaron en crearse leyendas sobre lo ocurrido. ¨Los amantes de los ángeles¨, los habían llamado.  Nadie hablaba de quién había podido empezar el incendio pero no paraban de comentaban el extraño collar que había sobrevivido a tal prueba. Una prueba de amor puro que no había sucumbido a la tentación de los infiernos.