Los meses pasaron

viernes, 12 de diciembre de 2014

Y diciembre llegó. Tan triste, tan frío y solitario pero a la vez lleno de recuerdos cálidos que hacía acordarse de tiempos pasados... Épocas felices en donde no había preocupaciones algunas, donde las risas inundaban los pasillos, los villancicos adornaban las calles, el olor de los dulces impregnaban las fosas nasales. 

La nieve caía y los niños jugaban sin ningún miedo en las calles. Los adultos se comportaban como auténticos críos y las castañas se asaban a fuego lento. La tienda de chocolate de la esquina era la auténtica atracción  en aquellas fechas. La gente se pegaba al escaparate y observaban cómo el chocolate fundido caía desde una fuente de metal. La boca se hacía agua.

Ella se paró enfrente de aquella tienda; con aquel color marrón y aquellas letras en grande que indicaban que no era un sueño y que lo que había dentro era real. Sonrió al ver cómo un niño recibía su caja de bombones y saltaba de un lado a otro, deseando llegar a casa para poder saborear aquel dulce manjar.

─¿Quieres?─ su voz la sobresaltó, sabía que estaba con ella pero no había pensado que hablase mientras ella soñaba con poner su boca bajo la fuente─Venga, pide y yo te lo compro. 

─N-no─ ella siempre tan tímida, la hacía sonreír. Habían pasado meses juntos y aun se sonrojaba al notar la presencia del chico cerca─Solo estaba mirando... 

─Venga, no seas tonta. Entremos y te compraré lo que más te apetezca─dijo con una sonrisa de oreja a oreja y arrastrando a la chica para que entrase en la tienda junto a él. 

La dependienta los recibió con una sonrisa. Siempre era agradable ver gente entrando a su pequeño local y encima después de hacerse tan famoso. Esta vez era una pareja de enamorados, recién emparejados supuso. 

─¿Chocolate blanco?─ella negó, con la cabeza gacha casi como una niña asustada─¿Chocolate con leche? 

Si no llega a ser por el chico, la dependienta no hubiese sabido que ella había asentido con la cabeza. Les mostró los diferentes tipos de bombones que tenía y dejó que ellos eligiesen. El cliente siempre tenía la razón y había que dedicarle un tiempo especial y más en aquellas fechas. 

─Venga, come─dijo después de que saliesen de la tienda─. No he comprado esa caja de bombones en vano. 

─Es que no quiero comer. Es demasiado perfecta para estropearla. Es sumamente bonita y no quiero tirarla después a la basura. 

Él rió. No cabía ninguna duda, era única, sumamente única. La quería, la amaba, la necesitaba. No recordaba cómo era su vida antes de que ella entrase en ella. Ni quería recordarlo. Simplemente era una de esas cosas que aparecían de la nada y revolvían tu vida entera. 

─Te quiero. 

Sabía que nunca se lo había dicho. Era consciente de que posiblemente ella se asustara, quizás no le respondiese pero valía la pena arriesgarse. Debía saberlo, lo había estado guardando durante meses y ya no podía acallarlo más. Ese sería el primero de muchos te quieros...

Era increíble que aquello le sonase tan cercano. Parecía que habían pasado días. El intenso dolor aun ocupaba su corazón. ¿Qué había hecho mal? ¿No era lo suficientemente bueno para ella? Creía que todo iba perfecto y sin embargo, todo era un desastre... 

Y diciembre volvía para atormentarle. Con sus risas en el aire, sus mantecados y sus villancicos. Pero sobre todo, lograba que volviese la imagen de ella. Ella bajo la nieve. Ella con sus mejillas sonrojadas debido a algo que posiblemente él hubiese dicho. Ella y su risa, tan angelical, tan perfecta. Ella y solo ella. ¿Por qué tuvo que desaparecer justo cuando acababa diciembre? 
I love it so much *-*

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