Pensamiento #5

jueves, 21 de abril de 2016

A veces no nos vemos como somos en realidad. Resultamos ser demasiado críticos con nosotros mismos. Al parecer, no logramos ni pensar en cómo nos aprecian los demás. Intentamos imaginarlo pero solo son cosas negativas. Siempre nos estamos juzgando, siempre estamos intentando destruirnos a nosotros mismos porque sabemos de sobra que no somos perfecto y que nunca lo seremos.

Te miras al espejo y solo ves una imagen difusa de lo que eres. Sabes de sobra que hay más debajo de ese rostro que muchos consideran perfecto. Sabes toda la basura que se acumula en el interior de tu alma. Al final, solo resaltan todos esos aspectos negativos de ti y ocultan las cosas buenas que tienes.

¿Por qué siempre nos fijamos en lo malo? ¿Por qué creemos que es lo único que le importa al mundo? ¿Por qué creemos que perdemos el tiempo intentando que los demás traten de comprendernos? Porque sí, ellos no entenderán por lo que pasas, les sonará ridículo pero es la realidad. Es algo que ocurre día tras día y nadie lo ve. Lloras, gritas, te enfadas y todo eso sin mostrarlo en tu rostro, todo eso guardado dentro de tu alma siendo incapaz de salir de allí.

¿Por qué crees que los escritores escriben? ¿Por qué crees que los pintores pintan, los escultores esculpen, los músicos componen…? Todos tienen algo en común y es que no son capaces de soltar todas esas sensaciones en meras palabras que se las lleva el viento. Quieren algo escrito, algo físico que puedan tocar.  


Que lo intenten todas las veces posibles, solo unos cuántos llegarán a comprender a esa persona con solo escucharla suspirar. Es lo que, al fin y al cabo, tratamos de encontrar: alguien que nos entienda con solo una mirada, con solo una mueca, que sepa que no estamos bien en ese momento. Pero para ello se requiere tiempo, tiempo y paciencia. No sirve un te quiero a los pocos días. No sirve ir así de deprisa, empezar una relación con alguien como si llevaras toda la vida con ella. No, requiere que cuidemos lo que tenemos entre manos. Requiere que le prestemos atención y que no nos rindamos a la primera de cambio. Nadie lo ve, pero mirar hacia atrás y apreciar el avance que se ha logrado hacer es lo mejor que se puede hacer. No hay más satisfacción que saber que lo estás haciendo bien, a paso lento pero seguro. 


Qué cobarde...

sábado, 16 de abril de 2016

¿Cobarde? ¿A quién llamas cobarde? Anda, ve y apúntate con una pistola en la cabeza, a ver si tienes la sangre fría de apretar el gatillo. Valiente es aquel que encuentra la solución a sus problemas y la lleva a cabo, por muy complicada que sea. No existen cobardes, solo soluciones erróneas. 

Dime, ¿qué diferencia hay entre un hombre con cáncer y otro suicida? El primero lucha contra un agente externo, el segundo se ve en la obligación de luchar contra sí mismo. No es lo mismo, está claro pero ¿a caso desprestigias las luchas? ¿Te parece fácil alguna de las dos batallas? Ya sabía que no. Entonces, no la llames así. No digas esas cosas de ella porque no es justo, ella lucha cada día por mantener esa sonrisa. 

¿Es egoísta? Sí, y mucho, pero si no lo fuese, ya haría mucho tiempo que no estaría aquí. Tiene que serlo si debe escuchar comentarios como el tuyo. Grítale, grítale lo egocéntrica que parece. Ella tiene que luchar día a día con gente como tú, gente que la mira con desprecio como si se creyese superior, como si el hecho de plantearse la vida o la muerte fuese algo demasiado estúpido.  Nadie le tiende la mano, nadie duda de esos "estoy bien". Claro, ¿tú que sabes de mentir? Eres prefecto tal y como eres, ¿verdad? No cometes ningún error, sin embargo, ella, ella es una mierda de persona solo por no poder soportarse a sí misma. ¿Por qué no le tiendes la mano para ayudarla en vez de insultarla? Ah, claro, que eres demasiado egoísta como para preocuparte por los demás.