martes, 31 de octubre de 2017

El día de los muertos

Entró en el cementerio. La tarde ya había caído pero aún quedaban un par de horas de sol. Las suficientes como para salir de allí antes de que saliera las estrellas.

Anduvo por las hileras de tumbas. Sabía exactamente dónde quería ir. Había paseado tanto por allí que sabría llegar igualmente si cerraba los ojos.

Las flores estaban recién cortadas de su propio jardín. Eran hermosas, llenas de colores y desprendían su aroma a cada paso que daba. Pero, parecía ser, que todos olvidaban que estaban muertas. 

Le llevaba flores muertas a un muerto…Seguía sin saber para qué servía. Solo para torturarse un poco. Solo para que su alma se desgarrase una vez más.

Se arrodilló frente a la tumba que llevaba su nombre, su fecha de nacimiento y la de su muerte. Pronto haría dos años desde que le dejó. Solo dos. Se le habían antojado como un siglo.

Cambió las flores marchitas por las recién muertas. Se quedó pensativa, observando, intentando encontrar las palabras más adecuadas para dedicarle.

Ni siquiera se percató de la figura que se le acercaba con suma lentitud.

─ Buenas tardes, señorita.

Se giró para encontrarse con una persona entrajada en negro. Un elegante sobrero le cubría el rosto que permanecía en sombras.

─ Bu…buenas tardes.─ Su corazón se encogió, intimidado por la presencia.

─ ¿A quién recuerda hoy?─ le preguntó, colocándose en cuclillas para mirar la tumba.

─ Es… era mi esposo─ le contestó. Aquella  pose le resultaba tan familiar.

─ Oh, murió joven. ¿Eráis recién casados?

─ Más o menos.─ Podría decirle que no era asunto suyo pero sentía que necesitaba hablar─. Llevábamos un año… Acabábamos de descubrir que estaba embarazada.

Agachó la cabeza. Su voz se había roto antes de terminar. Las lágrimas le habían traicionado una vez más.

─ Perdona que me inmiscuya de esta forma pero… percibo que se siente culpable.

─ Sí. Fui yo quien le llamó mientras conducía, fui yo quien le rogó que fuera a la tienda a por un estúpido antojo que había tenido. Por mi culpa está muerto.

El desconocido chasqueó la lengua y se sentó en el suelo. Apoyó el brazo en una de las rodillas que permanecía más alta que la otra. La otra mano se apoyaba en el césped, logrando que su cuerpo no cayese hacia atrás.

─ La vida tiene momentos que jamás llegaremos a entender, ¿sabe?─ le habló sin siquiera mirarla, estaba contemplando la tumba como si jamás hubiese visto una. Suspiró─. Nos arrepentimos de las cosas que hemos hecho y de las que no. Pesan. ¿No lo siente? Su alma pesa cada vez que las piensa. No se va a recuperar si lleva diez kilos de culpa pegados a su corazón.  

─ Se me olvidó darle las gracias. Se me olvidó decirle que le quiero.─ No pudo retener sus lágrimas por mucho más tiempo.

─ ¿Y cree que él no lo sabía? ¿Cree que él se fue pensando que lo odiaba o que lo trataba como a un esclavo? Se equivoca. No sabe cuánto.

─ ¿Qué va a saber usted?─ Se decidió a mirarle pero solo podía ver su perfil. ¿Por qué no le miraba para hablar como las personas normales?─. No le conocía. Solo sabe su nombre y la fecha de su muerte.

─ ¿Siempre está con ese nivel de defensa?─ le preguntó, dejando escapar una leve sonrisa.

Su corazón se congeló. Había pasado tanto tiempo que casi había olvidado aquella frase. Se quedó paralizada, mirando a la persona que tenía a su lado. Se preguntaba si era un sueño o una pesadilla. Se preguntaba cómo era posible. Se decía a sí misma que no, que solo era una broma, una mala pasada de su cerebro que conectaban cosas sin sentido.

Un escalofrío recorrió la espalda de su acompañante que se levantó y se ajustó el sombrero y la chaqueta antes de volver a pronunciar una sola palabra. Ella lo miró, extasiada.

─ El que se siente culpable es él. Por no tener más cuidado, por no ir a otro sitio... Por dejarla sola.─ Esta vez se atrevió a mirarla y ella solo vio unos preciosos ojos marrones que reconocería en cualquier parte─. La quiso, la quiere y la querrá para siempre. No lo olvide, ¿vale?

Y se marchó. La volvió a dejar sola en el cementerio. Ella se levantó con la duda aun temblando sobre su pecho. ¿Había sido real?  ¿Un producto de su imaginación? Trató de seguir el camino que había hecho el desconocido pero no lo volvió a encontrar. Era imposible que desapareciese tan rápido…


Al principio no lo había notado pero era su voz, eran sus palabras las que le habían hablado. Era su pose, su risa, su forma de mirar el mundo, sus ojos. Había sido él, no cabía ninguna duda. 
Reaccines:

5 comentarios:

  1. hola y ohhhhh ! que hermoso, hermoso, hermoso! y muy triste tambien, gracias emocionadas!!abrazosbuhos.

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  2. ¡Que bonito! Me ha encantado, en serio...
    Es como muy triste, porque estas cosas siempre lo son, pero el haber tenido la posibilidad de "despedirte" es algo que muchos quisieran tener.
    Un Beso!

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  3. Siempre que me voy de tu blog siento algo nuevo, echaba de menos tus textos. Este, en concreto, me ha puesto triste, quizás porque me pillas en uno de esos días sensibles donde lo melancólico hace acto de presencia y me invade. Cómo nos cuesta dejar a alguien marchar, aceptar que se ha ido y que no va a volver... quizás por eso nos invade el sentimiento de culpa, más bien por la impotencia de no poder hacer nada para evitarlo, para no dejar marchar a las personas que tanto amamos. Al fin y al cabo, nos cuesta entender que podemos ser culpables de otras cosas excepto de esto, pues todos tenemos nuestro principio y nuestro fin, y no hay forma de escapar de aquello que el destino nos tiene marcado, por mucho que creamos que podemos burlarlo si hubiéramos hecho algo totalmente diferente. Me he puesto bastante sensible al ponerme en la piel de la mujer y darme cuenta de que ÉL estaba ahí, recordándole que no era culpa suya, y hasta que no se perdonase y aprendiese a dejarlo ir, no podría continuar con su camino y superar la pérdida. Cuán difícil es aceptar la partida de nuestros seres queridos.
    Espero poder leer pronto más cositas tuyas, que me encanta pasar por aquí y que me sacudan los sentimientos.
    Un besote desde UnMundoDeVerdad

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  4. Holaaa
    Soy nueva por tu blog^^
    Me ha encantado el relato :D Quiero maaaaaas
    Un beso

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  5. ¡Hola!
    Que bueno! Me ha encantado tu texto... aunque es muy triste :'( siempre me ponen tristes esas situaciones >.< (bueno y como para no jajaja)
    besitos guapa

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