viernes, 24 de noviembre de 2017

El mundo ~ Parte 2


El murmullo se hizo evidente en la sala. Todos estaban escandalizados. Pero el anfitrión parecía no importarle. 


Sin consultarlo, agarró la mano del joven y lo arrastró hasta la mirada de todo el mundo. Sariego colocó una de sus manos en la cintura de Tielve. Notó sus mejillas enrojecer.

─ ¿Qué hace? ─ le susurró apretando los dientes.

─ Déjese llevar. Oh, y… coloque su mano en mi hombro.─ Mientras lo decía. Le obligaba a que le obedeciese.

No podía decirle que no porque se pondrían poner en ridículo  y cuchichearían después. Y si bailaba… seguirían cotilleando pero quizás un poco menos. 

La música comenzó y el anfitrión fue marcando el ritmo. No podía creer lo que estaba ocurriendo, él bailaba como un pato mareado. De hecho, le pisó más de una vez.

A medida que las notas sonaban, algunos valientes se fueron animando a seguir el ritmo frenético. Si su madre estuviera cerca… le hubiera arrancado del baile tirándole de la oreja.

─ ¿Se divierte? ─ le interrogó con una sonrisa.

─ Nadie se divierte en un baile, solo es una excusa para conocer a una esposa.

Los pies de Sariego se detuvieron en seco. Parecía que su respuesta le había sorprendido. Se alejó un poco más de él aunque la música estuviera sonando. Una suerte de que el resto de los invitados se lo estaban pasando bien.

─ ¿Acaso es mentira? ─ le preguntó Tielve como si le importase sus sentimientos.

─ No deseo contraer matrimonio.

Se dio media vuelta y salió de la sala.  Tielve puso los ojos en blanco y le siguió. No sabía por qué lo hacía. Quizás era porque, por primera vez, alguien tenía la misma ideología que él.

Lo encontró en el jardín, contemplando la fuente adornada con una estatua de una hermosa mujer semi-desnuda que portaba un jarrón.

─ Si no desea casarse, ¿por qué acercarse a Casandra?

─ Quería conocerla.─ Contuvo un movimiento de hombros─. Quería cambiar su opinión sobre mi personalidad.

─ ¿Qué? ¿Por qué? ─ Se percató de que estaba resultando demasiado coloquial─. Si desea contármelo…

─ Quería que hablase bien de mí…─ No se atrevía a mirarle siquiera.

─ ¿Se ha interesado por otra de mis hermanas? ─ No veía otro motivo.

─ No. No me malinterprete, son todos maravillosas. Pero he oído que la pequeña de los Tielve es su hermana predilecta.

─ ¿Mía? ─ El anfitrión asintió─ ¿Quería que me hablase bien de usted? ¿Por qué?

─ No descubrí ningún baile en mis viajes… No como el de antes.

Sintió palidecer, no pudo encontrar una respuesta a su confesión. No llegaba a entenderle. Él no era importante, tenía un trabajo insignificante.Una vida de lo más simple.

─ Le he observado en otros bailes. Siempre logró captar mi atención.

─ No puedo entenderlo.─ Sacudió su cabeza, intentando seguir sus pensamientos.

─ Ni espero que lo haga. ─ Se giró para fijarse en la escultura─. Las mujeres nunca han sido un secreto para mí. He vivido con una madre, cinco hermanas y muchas criadas.

─ Yo he pasado por una situación similar.

─ Entonces sabrá muchos de sus secretos: cómo hablan, actúan, piensan… ─Hizo una pequeña pausa, pensando en sus siguientes palabras─. Sin embargo, los hombres son todo un misterio y, en concreto, usted.

─ ¿Un misterio? ¿Yo? ─ Se señaló aunque no era lo correcto pero le daba igual─. Soy demasiado simple. Nadie ha reparado nunca en mí.

─ Hasta ahora…─ Seguía sin atrever a mirarle.

Podría entenderlo pero le parecía imposible. Eso no ocurría nunca. Nadie había puesto la mirada sobre él. Se reían, de hecho, porque pensaban que jamás llegaría a nada importante en su vida.

─ Pero si su fama es de un ser frío y sin corazón.─ No le recriminaba otra cosa más que evidente porque… no, no lo admitiría ni en pensamientos.

─ Creí que eso alejaría a las mujeres pero no funcionó demasiado.─ Soltó una leve risa. Nunca pensó que su manera de sonreír podría ser cautivadora.

La estatua seguía la conversación, impasible y en silencio. Como si eso pasara todos los días. El anfitrión le miró con la sonrisa aún instaurada en su rostro.

─ Aún no me ha dado una respuesta.

─ Aún no me ha hecho ninguna pregunta─ contraatacó, su corazón latía con extraña violencia. Era raro, solía ser muy tranquilo.

Sariego separó los labios para hablar pero solo se le escapó el aire que había estado reteniendo. Se acercó más a él, rompiendo su espacio personal, logrando que se estremeciera solo por su presencia.

─ Siento… que quiero recorrer el mundo entero contigo. ─ Fue un susurro, solo para que ellos dos fuesen partícipes de sus palabras.

¿Era lo correcto? Su madre se escandalizaría, sus hermanas llorarían y su padre le pediría “amablemente” que no volviera a pisar su casa.

Pero él siempre había cuidado de ellos. Siempre miraba por su bien. “Si mi madre no lo permitiía, no lo hacía” Y lo olvidaba. Porque quería complacer, siempre. ¿Y ahora? Era la peor de las decisiones, la que taparía todas las cosas buenas que hubiese hecho…

─ Yo…─ Ahora o nunca, se debatía entre dos opciones tan diferentes y tan extremas─. Yo siento lo mismo.
Reaccines:

2 comentarios:

  1. OMG, el fangirleo!! :$
    Me recordaba montón a Darcy (y claro, que hayas incluido los gifs solo ha disparado más mi imaginación) jajaja
    Me ha gustado un montón! Tanto la parte 1 como la 2 ^^
    Un Besote!

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  2. Jaja, coincido con Be Geeks, también me ha recordado a Darcy :P

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