Le pedí demasiadas cosas al nuevo año.

jueves, 17 de abril de 2014

Le pedí esperanza y  paciencia.
Le pedí algo por lo que reír y no por lo que llorar.
Le pedí que el tiempo curase todas las heridas y que no volviese a preocuparme los mismos problemas de siempre.
Le pedí algo nuevo y algo viejo.
Le pedí sonrisas verdaderas, sonrisas por las cosas buenas que les pasan a los demás.
Le pedí que todos a los que quiero se encontrasen bien sin olvidarme de nadie aunque ya ni los vea.
Le pedí que él fuese feliz por una vez, que se lo merece.
Le pedí dejar de ser como soy, dejar de lado a esa parte de mi que siempre dice no, a la que siempre me retiene.
Desde luego, no le pedí esto. Es extraño no lo esperaba, sin embargo ahí está sacandome una sonrisa día tras día y aun no sé por qué.
Le pedí canciones nuevas, canciones que me llenasen el alma.
Le pedí que el año no terminase pero ya sabía de antemano que aquello no lo conseguiría.
Le pedí bailar bajo la lluvia y sentirme más viva que nunca.
Le pedí y le volví a pedir como los peces de ese villancico que no paran de beber. Como un niño pequeño le pide a su madre un poco de atención pero que esta, al no entender el idioma del bebe, nunca está segura de lo que desea.
Le pedí y sin embargo no me pedí a mi misma aquellas cosas, no juré que iba a cambiar, que iba a sonreír aunque solo estuviese llena de tristeza. No me juré que echaría a la parte que siempre me retiene y a la que odio.
No juré nada de nada, solo pedí.

¿Qué es vivir?

lunes, 14 de abril de 2014

-Deberías haber estado estudiando-le dijo la chica mientras echaba su cabeza sobre la mesa.

-Lo siento-el chico se encogió de hombros y con esa típica media sonrisa en el rostro-He estado viviendo.

En aquel mismo instante la chica levantó la cabeza y lo miró durante un rato. Viviendo decía... ¿qué era exactamente aquello? Se refería a vivir. ¿Qué era?

Las clases seguían su curso pero ella no les prestaba atención, estaba en otro lado. Aun intentaba resolver las sencillas palabras del chico. Pero lo que le preocupaba, lo que más veces se preguntaba era si ella vivía.
Bueno, respiro, como, duermo, mi corazón late y mi cerebro piensa. Hago lo que hace un ser vivo. ¿Eso es vivir? Sabía que la respuesta era negativa. Entonces, ¿qué era vivir?

Empezó así su trabajo de investigación. Le preguntaba a todo el mundo que conocía y todos le respondían algo diferente. Muchos le decían que vivir era simplemente existir, otros opinaban que vivir era hacer todo tipo de cosas y locuras. Un puñado creía ardientemente que solo se vivía cuando se estaba enamorado. Por último, otros creían que vivir era simplemente enfrentarse a los problemas, sentir todo tipo de emociones, salir con amigos, tener pareja, amar a la familia. Todo en conjunto, lo que le pasaba día a día, era vivir.
Pero ella no se contentó con las respuestas. Se había dado cuenta de que ella no vivía. Aquello le pareció horrible pero sabía que era en parte verdad, siempre estaba aislada del mundo, salía poco de su casa y no hablaba demasiado.

Sí que vivo se dijo a sí misma. Pero de una manera diferente a la de todos. Yo vivo através de mis historias, siento las emociones que mis personajes experimentan, corro todo tipo de peligros diarios. Vivo pero en un mundo distinto, un mundo imaginario.

Entendió entonces que quería vivir en el mundo real, no en uno imaginario. Bueno, lo que realmente quería era vivir en los dos y no consagrarse a uno solo. Pero sabía que no podía, no ella sola. Necesitaba alguien; ese chico que sale en las películas o en los libros que ayuda a la chica tímida a superar sus problemas. Esos amigos que le preguntasen si se encontraba bien, que hablasen con ella de los problemas de la vida diaria y que echasen unas risas de vez en cuando.

Pero la vida real no es como ella imagina. No hay ningún chico que se preocupe lo suficiente para ayudarla, no hay amigos que se rían con ella y no de ella. No los hay, pero si no los hay...entonces ella está perdida, sumida en una eterna oscuridad de la que no podrá salir jamás. Una oscuridad que, por mucho empeño que ponga en buscar, no tiene salida si nadie le tiende la mano para sacarla de allí.

Y perdida andará siempre, buscando a alguien que se fije en ella, rogando porque alguien escuche sus gritos insonoros pidiendo ayuda una y otra vez. ¿Es que nadie la ve? ¿Es que nadie la va a ayudar? Ella es incapaz de actuar, está intentando aguantar todo ese peso de soledad que tiene sobre sus hombros y la quiere hacer caer.