Fragmentos de libros (diálogos sin sentido)

sábado, 22 de agosto de 2015

Recuerda que me quieres ─ W.Davies
Nick fue el siguiente en saltar.
─Te vas a casar conmigo, ¿a que sí?
─No sigas por ahí
─¡No me lo puedo creer! ¿Me estás siguiendo?
Wendy dejó lo que estaba haciendo, moviendo la silla giratoria y lo miró por primera vez a los ojos desde que había entrado allí.
─¿Pero qué dices?─bufó Wendy─ ¡Odio esa historia!
─¿Y qué quieres que haga yo?¡A volar!─vociferó Nick, arremetiendo contra Thomas y haciendo que los dos cayeran al suelo.
─¿Quieres parar? ¡Estás montando un numerito!─tenía el rostro encendido por la vergüenza.
─¿Podrías ser un poco más precisa?
─¿Y tú podrías dejar de cuestionarlo todo? De verdad, no tienes remedio. Empiezo a pensar que eres un caso perdido.
─Sí, lo creo.

Maravilloso Desastre ─ Jamie McGuire
─Le dije que lo haría. ¿Tu vas a ir?
─Por supuesto, Travis lo tiene todo pensado.
─Déjalo ya, tonta, te va a ver.
─¡No tengo tiempo de darme una ducha!
─¿Quién es ese payaso?
─¿Qué haces aquí, Finch? Estás en el baño de la chicas.
─Estoy contento de no haber venido a una de estas cosas antes. Es genial haberte traído solo a ti.
─Me temo que tus acompañantes van a tener que esperar fuera. Se va a montar un follón horrible.

El bosque de los corazones dormidos ─ Esther Sanz
─¿Quién eres?
─¡Puedes hablar! Tenemos encima una buena tormenta
─Tienes suerte de que no se haya roto ninguna copa. Te las habría hecho pagar.
─Mi tío ha estado aquí. Podrías haberme llamado. Tienes mi móvil.
─No tenía ni idea. Supongo que ganó el caballo malo.
─Me caías mejor cuando eras mudo.
─Gracias...De todas formas, alguien desvalijó mi casa.
─Ya has oído a Ángela. Estar sola no es bueno para la salud.

Night School ─ C.J.Daugherty
─Es que se pasa la vida lanzándome miradas raras─ dijo Allice─. Siempre me está observando ¿Carter?
─Sí. Nunca he usado un rastrillo.
─Entiendo muy bien lo que quieres decir.
─Me estás asustando. ¿Qué mosca te ha picado?
─Está herido. Phil también. Ha salido mal.
─Ah, sí. Aquel ataque brutal en el jardín. ¿Qué demonios?─Carter alzó la vista al cielo, como si este pudiera ofrecerle algún tipo de respuesta.
─¿Y ahora por dónde?─ masculló.
─Se supone que no podemos salir del edificio, corremos el riesgo de despertar la cólera de Isabelle y ya son más de las nueve.
Allie tragó saliva con fuerza. Dicho así, de un tirón...
─Vale. Me siento como una fracasada.