Yo también escribo libro ~ Neha

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Este relato pertenece a la nueva sección: Yo también escribo libros. ¿A qué esperas para echarle un vistazo?
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11 años antes de que empiece la historia
El insecto revoloteó por la clase del colegio. Los niños estaban en su momento de descanso y jugaban sin percatarse de los planes del bicho. Estaba exhausto de volar, solo necesitaba un sitio donde reposar por unos segundos. Fijó objetivo y se dirigió hacia él. Ya le quedaba poco, muy poco.

Cassie estaba sentada en el suelo, con los brazos cruzados y mirando fijamente al niño que le había quitado el juguete… SU juguete. A pesar de que había mucho, no quería otro. No le gustaban las sobras. Entonces lo sintió, algo en su brazo. Bajó la vista para encontrarse con el espantoso animal que había decidido descansar allí. Gritó. Gritó y se levantó, agitando el brazo.

─ ¡Quítamelo! ¡Quítamelo!─ pedía mientras los demás se reían de su actitud.

Una mano detuvo el movimiento de su brazo. Miró a la niña rubia que la había detenido. Sus ojos chisporroteaba. Tenía una sonrisa en el rostro y un vaso de plástico en su mano libre. Le pidió silencio, con el poco aire que salió del hueco donde debería haber un diente. Poco a poco fue acercando el vaso hasta el insecto.

─ No. Te. Muevas─ dijo con toda la concentración que pudo.

Atrapó al bicho en el vaso y, antes de que pudiera escaparse, cerró la única salida con un trozo de papel. Cassie la miraba, con los ojos muy abiertos y parpadeando más veces de la que debía. Miró al horrible monstruo a través del vaso de plástico. El ser vivo intentaba salir de allí, se pegaba contra las paredes y descansaba en el papel cuando veía que no lo conseguía.

─ ¿Estás asustado, amiguito?─ le preguntó su salvadora al insecto.

Aquello era una locura. Una niña hablando con un bicho ¡Si eran feos! Tenían esos ojos negros y esa boca extraña. Las patas y las antenas... Solo de pensarlo un escalofrío recorría su espalda.

La chica pedía paso a sus compañeros, ellos se apartaron, sin dejar de mirarla. Todos tenían curiosidad por ver cuál sería su siguiente movimiento. Ella abrió la ventana y colocó el papel y el vaso sobre el alféizar.

─ Ya no te molestarán más aquí─ dijo justo antes de destapar el papel. El insecto voló rumbo hacia la libertad, pensando en la buena suerte que había tenido y en la mala idea que se le había ocurrido─. Ya está.

Hizo un gesto como si se limpiase las manos, como si hubiese sido una tarea difícil. Se acercó hasta Cassie y le sonrió, sentándose en el suelo y atrayendo un puzzle hacia ella.

─ ¿Quieres hacerlo conmigo?

Cassie la miró, con un poco de recelo. Lo cierto era que le había impresionado su valentía y, también, el hecho de que quisiera compartir su juego y su tiempo. No lo dudó más y se sentó enfrente de ella. Le sonrió.

─ Has sido muy valiente─ no vaciló en decírselo─. Yo no habría podido.

─ Solo es un animal. Tenía más miedo él que tú─ la chica se encogió de hombros al ver que Cassie ladeaba su cabeza─. Es lo que siempre dice mi abuela.

─ Pues ahora te debo una─ sacó las piezas de la caja y comenzó a ponerlas boca arriba.

─ Me vale con que seas mi amiga─ le dijo, dejando de ordenar y mirándola.

─ Está bien─ se puso de pie y colocó sus brazos en garra─. A partir de ahora seré tu mejor amiga y nada ni nadie- ni siquiera un bicho asqueroso- podrá separarnos.

─ Vale─ se rio ante esa exageración mientras seguía con su ardua tarea de buscar las esquinas del puzzle─. Soy Neha.

─ Lo sé. Y yo soy Cassie─ volvió a ponerse manos a la obra. Debían acabarlo antes de que volviesen a empezar la clase. 

─ Lo sé.

 Ambas se miraron y sonrieron siendo inconscientes de que un simple bicho había conseguido unirlas y de que ya sería muy difícil separar ese lazo que las mantenía juntas. 
Mientras Cupido Dormía

Te sigo esperando

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Jamás llegarás a entender este dolor. Jamás sabrás qué se siente al ser traicionado por un ser al que amas. Te diría que espero que lo entiendas y que sufras lo mismo pero yo no soy así, esa no es mi naturaleza. 

Lo sé, sé que a veces no me he comportado de la forma más adecuada pero tu mundo y el mío no es igual. Lo siento pero mi moralidad es muy diferente. Aunque empiezo a dudar que tengas algo bueno dentro de ti. ¡Qué estupidez! A pesar de todo, te sigo esperando. 

La lluvia me pilló por sorpresa así que tuve que buscar un cobijo. Me siento en el suelo y miro las gotas de lluvia. Miro cómo las personas entran y salen cargados de bolsas. Me he refugiado cerca del supermercado al que siempre vienes. Espero a que vuelvas. ¡Ahí estás! Ah, no... Me he vuelto a confundir. 

Aun no entiendo por qué me gritaste. Aun no entiendo por qué me pegaste ni por qué me arrastrarse hasta la calle. Ni siquiera te giraste para observarme una última vez o para arrepentirte de lo que estabas a punto de hacer. Y yo allí, mirando cómo te marchabas sin entender lo que hacías. Sinceramente, sigo sin entenderlo. 

No se me olvida: tienes que volver, vas a volver. Lo sé, lo siento en mi interior. Seré capaz de perdonarte porque eres lo más importante que hay en mi vida. Mientras, me dormiré en este frío y húmedo suelo. Despiertame cuando vengas a buscarme. Te prometo que todo va a volver a ser como antes, como los buenos tiempos. Nunca han sido malos en realidad, solo es un pequeño bache. 

Así que, por favor, no tardes. Yo te seguiré aquí, esperándote. 

Atentamente: tu perro